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Cunde el pánico en todo Europa; ataque pudo ser previsible

  • Sábado 19 de agosto de 2017
  • en Mundo

París, Francia.- Los gobiernos y servicios de inteligencia europeos no resultaron demasiado sorprendidos por los ataque terroristas del jueves en Barcelona y Cambrils. España, argumentan, reunía desde hace años todas las condiciones para convertirse -tarde o temprano-, en uno de los blancos predilectos del terrorismo yihadista.

España era, hasta ahora, el único de los países que integran la coalición militar que está a punto de erradicar al Estado Islámico (EI) de Siria e Irak que no había sufrido ningún atentado terrorista, aunque en 2015 logró frustrar a último momento un ataque similar al que ocurrió el jueves en las Ramblas de Barcelona. Todas las otras potencias -Gran Bretaña, Francia, Alemania o Estados Unidos-, fueron objeto de acciones de represalia en los últimos dos años.

Por eso, en previsión de un ataque, el país está sometido desde hace un año a un alerta terrorista de nivel 4 sobre una escala de 5.

La aparente calma que reinaba desde el múltiple atentado de Madrid de 2004 era engañosa. Debajo de la superficie los medios islamistas hervían como un hormiguero. Desde 2004, hubo más de 700 detenciones, se desmantelaron 40 células y se desbarataron tres atentados de gran envergadura, según estadísticas reunidas por el think tank Real Instituto Elcano con sede en Madrid.

Entre 2012 y 2016, la policía detuvo 186 personas por sus vínculos con el terrorismo islámico, 63 en Cataluña, según el ministerio del Interior. Esa región sería precisamente el principal epicentro yihadista de España. En abril último, la policía detuvo un comando de nueve personas, ocho marroquíes y un español. Cuatro de ellos estaban vinculados a los atentados de marzo de 2016 en Bruselas.

La existencia de esas redes pareció confirmarse con la explosión ocurrida el miércoles en una casa del municipio de Alcanar (Tarragona), que al parecer funcionaba como cuartel general de una célula de 10 a 12 personas que proyectaba hacer explotar una decena de bombonas de gas en el centro de Barcelona. El accidente los obligó a pasar precipitadamente a la acción con los arrollamientos de las Ramblas y de Cambrils.

Pero además había otros signos más inquietantes. El EI al parecer dispone desde hace tiempo de un importante centro de operaciones en España, afirma Michel Prazan, autor de “Una historia del terrorismo”. Esa célula específica, llamada “Al Andalus”, tiene como objetivo principal la “organización y ejecución de atentados en territorio español”, precisa.

Como corolario de una extensa investigación publicada en julio de 2016, el periódico ABC lanzó una voz de advertencia: “La simple existencia de esos grupúsculos indica que la organización yihadista tiene la intención clara de atacarnos y que los preparativos están en marcha”, escribió premonitoriamente.

“Los españoles que militan en la organización terrorista, basados en Siria e Irán, ejercen una presión cada vez mayor sobre sus cómplices residentes en la península”, agregó.

Desde que comenzó el conflicto en Siria e Irak, 214 españoles partieron a esos dos países a engrosar las filas del EI, según el ministerio del Interior. Muchos de ellos murieron durante la “guerra santa” y solo unos 30 habrían regresado.

Otra “razón” importante que explicaría la actividad yihadista en España es que ese país -y en particular Andalucía-, forma parte del califato autoproclamado por el líder del EI, líder Abubakar al-Baghdadi. “En el año 1000, casi todo el sur del país formaba parte del califato de los omeyas”, recuerda el francés Gilles Kepel, gran especialista del mundo árabe. Los yihadistas, señala, están decididos a recuperar “todos los territorios que fueron conquistados por los cristianos”.

/afa