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El fantasma del cisma recorre las entrañas de la Santa Sede

  • Sábado 18 de febrero de 2017
  • en Mundo

 

CIUDAD DEL VATICANO. (OEM-Informex).- Una palabra circula en los últimos tiempos, en voz baja, dentro de los muros apostólicos: Cisma. Una palabra que en el Vaticano y en los ambientes eclesiásticos se rehúsan a pronunciar, pero el temor de convertirse en un riesgo concreto ha dejado de ser un tabú, inclusive dentro de los medios de comunicación en donde ya hay quien habla de esta posibilidad, si bien aún lejana, por ahora. ¿Las causas? No son un misterio: las divisiones cada vez más evidentes en el clero y dentro del mismo Vaticano entre quienes critican la línea “revolucionaria” del papa Francisco y quienes lo apoyan con la fidelidad que se debe al jefe de la Iglesia Católica.

La influyente revista italiana “Panorama” titula un artículo a toda página “El Papa teme un cisma en la Iglesia”, en el que analiza esta posibilidad, que “preocupa noche y día” al Pontífice argentino que durante sus cuatro años de “reinado” ha asumido el rol de incansable portavoz de las instancias de los pobres, de los migrantes, de los “últimos”, con los consiguientes y durísimos ataques al actual sistema económico internacional, que “mata” y no ayuda a combatir a fondo la pobreza y las injusticias, es más las “aumenta”.

Bergoglio, como afirma el semanario italiano, contrariamente a como se muestra en público, y contrariamente a sus declaraciones (“las críticas no me quitan el sueño, duermo sereno y vivo en paz”), “está seriamente preocupado por el que sería el peor desenlace” de la dialéctica pro y contra Francisco: es decir un cisma.

Ciertamente, una cosa son las “naturales” divisiones y críticas al Pontífice argentino, teniendo en cuenta en particular la compleja tarea de reformar, y “limpiar” a fondo la curia vaticana, a las que fue llamado con su elección, y otra es la concreta y probada posibilidad de un cisma.

El hecho es que por primera vez ya se menciona esta palabra que hasta ahora era tabú, lo que puede dar una idea del ambiente que reina alrededor de Francisco, acusado por sus enemigos de un cierto “autoritarismo”.

Quien lo defiende afirma a su vez que las críticos pertenecen a los grupos conservadores que no aceptan ningún cambio tendiente sobre todo a dar mayor vitalidad a la Iglesia y a adaptarse “a los tiempos”, sin que ello signifique contradecir la doctrina de la misma  Iglesia. Una posición rechazada con intransigencia por los sectores conservadores, quienes hablan en cambio de “violación de la doctrina” y de “confusión” entre los fieles.

De todos modos, y no obstante los malhumores, Francisco da la impresión de no dejarse amedrentar y prosigue en su acción. Ello no obstante los carteles anónimos en su contra que tapizaron recientemente muchas calles de Roma y de la edición falsa del “Osservatore Romano” con la que se le criticaba irónicamente por no dar respuestas claras a las dudas planteadas por algunos cardenales tradicionalistas.

Lo demuestra la iniciativa de Bergoglio de “exiliar” a uno de sus más acérrimos críticos, el cardenal Raymond Burke, nombrado patrono del Soberano Orden de Malta, quien fue enviado muy lejos de Roma, a la isla de Guam, oficialmente para investigar sobre algunos supuestos casos de abusos sexuales. Hace pocos días, Francisco sustituyó en la diócesis de Ferrara (norte de Italia), a monseñor Luigi Negri, el cual ha criticado abiertamente la acogida indiscriminada de inmigrantes, con quien piensa de manera totalmente opuesta: Giancarlo Perego, director de la Fundación Migrantes.

“El Papa –escribe ‘Panorama’- teme sin embargo que con el pasar del tiempo las críticas puedan crear una fuerte ruptura dentro de la Iglesia”.

Estos temores, no obstante la aparente serenidad de Bergoglio, han aumentado en los últimos meses. Por ejemplo, en estos días circulan numerosos videos satíricos en contra del Pontífice argentino (en uno por ejemplo se habla de que la “Iglesia exorciza a Francisco” de espíritus malignos como el de Hugo Chávez).

Y en estos días ha surgido otro en “YouTube”, en el cual, con un juego de palabras entre la conocida canción “That’s Amore” interpretada por Dean Martin y la exhortación apostólica de 2016 “Amoris Laetitia” (que marco la apertura para poder comulgar a los divorciados vueltos a casar), se reiteran las críticas a Bergoglio.

Inclusive se llega a acusar al Papa de “insultar a todos, y a la Curia” durante sus homilías. Asimismo, se burla de la denuncia papal sobre la “coprofagia” en el consumo de noticias falsas en los medios de comunicación.