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El Papa consuela a familiares de las víctimas de atentado en Niza

  • Viernes 16 de febrero de 2018
  • en Mundo

Ciudad del Vaticano.- El Papa recibió en audiencia a
un nutrido grupo de heridos y familiares de las víctimas del
atentado terrorista de julio pasado en Niza, Francia, los saludó
uno por uno y les ofreció consuelo. 

El encuentro tuvo lugar la mañana de hoy en el Aula
Pablo VI del Vaticano, hasta donde llegaron apróximadamente unas
mil personas, entre las cuales destacaron también fieles de la
diócesis de Ruán donde fue asesinado, en otro atentado, el
anciano sacerdote católico Jacques Hamel.

Al inicio de su breve discurso, el pontífice pidió
disculpas por no hablar en francés ya que –dijo- su manejo de
ese idioma no es bueno y prefirió aceptar la ayuda de un traductor
simultáneo que permitió a los presentes comprender sus
palabras.

“Establecer un diálogo sincero y relaciones
fraternas entre todos, en particular entre cuantos confiesan un
Dios único y misericordioso, es una prioridad urgente que los
responsables, sean políticos como religiosos, deben buscar
favorecer y que cada uno está llamado a actuar en torno a sí”,
añadió.

“Cuando la tentación de replegarse en si mismos, o
de responder al odio con odio y a la violencia con violencia es
grande, una auténtica conversión del corazón es necesaria”,
agregó.

Advirtió que se puede responder a los asaltos del
demonio sólo con las obras de Dios que son el perdón, el amor y
el respeto al prójimo, aunque es diferente.

Al recordar el atentado del 14 de julio pasado,
cuando un hombre lanzó un camión a toda velocidad sobre el
malecón de la ciudad de Niza provocando la muerte a 85 personas,
afirmó que la “violencia ciega” golpeó sin mirar al origen o
a la religión de las víctimas.

“Deseo compartir su dolor, un dolor que se hace
aún más fuerte cuando pienso en los niños, incluso familias
enteras, cuyas vidas fueron arrancadas al improviso y en modo tan
dramático. A cada uno de ustedes les aseguro mi compasión, mi
cercanía y mi oración”, añadió.

Pidió que Dios reciba a los difuntos, para que
puedan encontrar pronto reposo, y deseó que la certeza de la vida
eterna pueda ser de consuelo hasta convertirse en un fuerte motivo
de perseverancia para continuar el camino en la tierra.

Recordó de manera especial a todas las personas
heridas “en el cuerpo y en el espíritu”, algunas de ellas
“atrozmente mutiladas”, y envió un saludo especial a quienes
no pudieron viajar o se encuentran todavía en el hospital.

“Rezo también por su querido país (Francia) y por
sus responsables, para que se construya sin cansancio una sociedad
justa, pacífica y fraterna”, apuntó.

Tras pronunciar su discurso, el Papa bajó las
escalinatas del Aula y comenzó a saludar a cada uno de los
presentes, con paciencia y sin apuro. A varios de ellos lo abrazó
y los bendijo especialmente, algunos llevaban fotos de sus
familiares fallecidos.

/afa