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El “Trump holandés” aspira a llegar al poder en marzo

  • Lunes 20 de febrero de 2017
  • en Mundo

 

  • “Sueña con recuperar el país para los holandeses”
  • “Tenemos que terminar con la escoria marroquí”, afirma

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- De todos los líderes de extrema derecha en Europa, el holandés Geert Wilders tiene mayor parecido con Donald Trump y no solo por su manía capilar.

El líder del Partido de la Libertad (PVV), de 53 años, comparte con el presidente estadunidense  su hostilidad hacia los musulmanes, el sueño de “recuperar el país para los holandeses”, el odio contra  “los partidos del sistema” y las “élites”, a las que acusa de “estar vendidas a Bruselas” y, desde luego, la obsesión de los inmigrantes. En su caso, los mexicanos de Trump son reemplazados por los surinameses -vestigio del colonialismo holandés en las Antillas-, y por los árabes de África del Norte.

“Tenemos que terminar con la escoria marroquí”, proclamó al poner en marcha la campaña de su partido para las elecciones legislativas del miércoles 15 de marzo. “Hay demasiada chusma marroquí”, insistió al día siguiente.

Esa batalla será la primera de las tres grandes consultas previstas para este año en Europa en las que la extrema derecha tiene posibilidades de provocar una sorpresa. En Francia, la candidata del Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, encabeza los sondeos con 27 por ciento de intenciones de voto para la elección presidencial del 23 de marzo y 7 de abril. En Alemania, el partido xenófobo Alternativa para Alemania (AfD), que copreside Frauke Petry, ocupa la tercera posición en las encuestas para la consulta del mes de septiembre. Con un caudal de 9 por ciento de votos podría arbitrar el duelo entre la democracia cristiana de Ángela  Merkel y la social-democracia de Martin Schulz.

En Holanda, la situación para Geert Wilders se presenta bajo buenos auspicios. La última encuesta semanal de referencia del instituto Maurice de Hond pronostica que el PVV obtendrá 30 escaños contra 24 del Partido Popular Liberal y Demócrata (VVD) del primer ministro Mark Rutte. Pero ese caudal no le permitirá alcanzar la mayoría en un Parlamento de 150 curules.

Como Wilders no encontrará demasiados aliados dispuestos a integrar una coalición de Gobierno, es posible que la solución consista en una alianza de Rutter con los numerosos pequeños partidos representados en la Twee de Kamer, como se llama la Cámara de Diputados. Los analistas políticos calculan que uniendo las fracciones democristianas, los verdes, los protestantes, el Partido de los Animales y el partido de los Mayores de 50 Años podría formar una mayoría relativamente estable para no dejar el país en manos de un dirigente xenófobo, anti-musulmán -que incluso, propone cerrar todas las mezquitas del país- y anti-europeo.

Alentado por los resultados del Brexit, que consagró la salida británica de la Unión Europea (UE), el líder del PVV lanzó el slogan Nexit, acrónimo formado por las palabras Netherland (Holanda) y exit (salida). También reclama un referéndum sobre la permanencia o salida del país de la UE.

La UE es la “principal responsable” de “todos los males” que aquejan a Holanda, dijo el sábado con la misma frivolidad que el partido británico UKIP y sus aliados predicaban el “exit” durante el referéndum sobre el Brexit, sin explicar sus argumentos. Después de la elección terminaron por reconocer que habían mentido o utilizado “falsos argumentos”.

Admirador incondicional de Trump, Wilders comprendió las ventajas de comunicarse directamente con los electores a través de Twitter.

La otra enseñanza que extrajo de las elecciones de noviembre de 2016 en Estados Unidos fue utilizar sin pudor las redes sociales, donde miente, distorsiona cifras, inventa episodios, agravia, atiza odios y apela a todos los recursos bajos que aprendió en la campaña de Trump.

A pesar de haber sido condenado -pero no sancionado- en diciembre de 2016 por insultos y discriminación contra los marroquíes, no vaciló en mantener sus ataques racistas.

Wilders acusó a los marroquíes de ser los responsables de la supuesta “inseguridad” que se vive en las calles del país y, como Trump, prometió poner fin a la inmigración procedente de países musulmanes.

Para numerosos líderes europeos, la necesidad de detener la ofensiva de la extrema derecha es un desafío capital. “Si cedemos a la presión de los populistas, los ciudadanos ya no sabrán en quién confiar”, sostiene el ex primer ministro finlandés Jirky Katainen, actual vicepresidente de la Comisión Europea. Es por eso que Holanda será un primer test decisivo en esa batalla crucial para el futuro de la democracia.