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En Holanda comienza a jugarse el destino político del continente europeo

  • Sábado 11 de marzo de 2017
  • en Mundo

  • El candidato de extrema derecha, Geert Wilders, espera provocar
    en la elección del miércoles próximo una nueva conmoción
    internacional

PARÍS, Francia. (OEM-Informex)– La “Guía del pesimismo
para 2017”, publicada por la agencia de noticias Bloomberg,
predice que Holanda es el país donde comenzará la ola de
victorias de los populistas europeos que predican un refuerzo de
las fronteras, el abandono del euro e incluso la ruptura con la
Unión Europea (UE). Pero los sondeos y la experiencia histórica
tienden a demostrar que esa predicción no es segura, aun cuando en
los últimos meses el mundo comprendió que todo lo impensable
podía ocurrir.

Tras el terremoto del Brexit y la sorpresiva victoria de Donald
Trump, el candidato de extrema derecha populista Geert Wilders
espera provocar, el miércoles próximo, una nueva conmoción
internacional, llevando al poder un partido sin programa, pero que
ha sabido explotar el miedo de los holandeses con un discurso
antieuropeo, xenófobo, racista, anti-islámico y
proteccionista.

La importancia de la elección legislativa del 15 de marzo
reside en que los resultados que obtenga Wilders pueden tener un
fuerte impacto en los comicios de abril y mayo en Francia y de
septiembre en Alemania.

En uno de los países más opulentos de Europa, la campaña
estuvo dominada por el miedo, el descontento y la ira de los
holandeses contra una clase dirigente acusada de haber capitulado
ante la inmigración y las actitudes políticamente correctas
frente a la expansión del islam en la vida cotidiana.

Montado en esa ola de furor, el Partido por la Libertad (PVV) de
Wilders se aprestaba a explotar en las urnas los resultados de esa
sensación de inseguridad. Pero esa tendencia parece haberse
invertido en los últimos días, cuando el Partido Popular y
Demócrata (VVD) del primer ministro Mark Rutte pasó a encabezar
los sondeos con 26 diputados contra 23 del PVV en una cámara de
150 escaños.

Aunque el PVV llegue primero no significa que vaya a poder
gobernar, ni que consiga imponer reformas radicales a los
holandeses. A menos que obtenga la mayoría absoluta, para llegar
al poder tendrá obligatoriamente que formar una coalición con
otros partidos.

En este momento, ninguno está dispuesto a trabajar con Wilders.
En esas condiciones, como ya sucedió una vez en 2012, el líder de
la extrema derecha holandesa tendrá que conformarse con seguir
vociferando su populismo desde la oposición.

Las cifras coincidentes que arrojan los sondeo de la cadena
pública NOS y del instituto Peil.nl muestran que las próximas
elecciones, en todo caso, producirán una profunda transformación
de los equilibrios políticos del país: el PVV de Wilders
duplicará su fuerza actual en la Segunda Cámara (diputados), el
partido de Rutte pasará de 41 a 26 diputados y los
social-demócratas perderán 26 escaños para conservar apenas 12,
mientras que los ecologistas pasarán de cuatro a 16 curules.

Cualquiera sea el resultado final, Wilders ya ganó la batalla
de los cerebros, pues consiguió imponer sus temas no solo en la
campaña electoral, sino en las entrañas del país. El propio
primer ministro Mark Rutte tuvo que inclinarse ante la realidad y
pedirles a las comunidades de inmigrantes que “cumplan con las
normas holandesas”. El clima político actual en Europa tampoco
contribuyó a serenar los espíritus. En lugar de hablar de
economía, trabajo o condiciones sociales, los temas dominantes de
los debates fueron la inmigración, el multiculturalismo, la
globalización, la soberanía, los valores holandeses y hasta qué
punto la UE es útil o no para Holanda.

Esos indicios parecen indicar que, tal vez, las predicciones de
la “Guía del pesimismo para 2017” no estaban totalmente
equivocadas.