abc Radio


Esclavitud moderna por crisis migratoria

  • Jueves 17 de agosto de 2017
  • en Mundo

PARÍS, Francia.- Europa es la región del mundo donde más aumentó la esclavitud moderna en el último año, debido a la existencia de una gran cantidad de “mano de obra vulnerable” favorecida por la llegada de más de 100 mil inmigrantes durante la crisis de refugiados de 2015-2016.

El incremento de ese alarmante fenómeno se manifiesta  -con diversa intensidad-  en 20 de los 28 países de la Unión Europea (UE), así como en Turquía, según un estudio de Verisk Maplecroft, agencia de análisis de riesgo basada en Estados Unidos.

La noción de “trabajo forzado” recubre el tráfico de personas, la trata de blancas, los matrimonios forzados, el sometimiento laboral u obligatorio y la prestación no remunerada de servicios.

Las actividades derivadas de la esclavitud moderna dejan ganancias estimadas en 150 mil millones de dólares anuales, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El documento, que se conoció simultáneamente en Europa, destaca que la UE presenta un “riesgo medio”, de acuerdo con los parámetros del Índice de Esclavitud Global elaborado por Walk Free Foundation y otras cinco ONG que luchan contra la esclavitud moderna. Gran Bretaña, Alemania, Dinamarca y Finlandia son los únicos cuatro países europeos que tienen un “riesgo bajo”, aunque no han sido totalmente inmunes a la tentación de explotar una población de trabajadores que son en su mayoría inmigrantes o refugiados y que se encuentran en una situación de total indefensión.

El riesgo, en cambio, “aumentó considerablemente” principalmente en Rumania, Grecia, Italia, Chipre y Bulgaria. Pero el fenómeno, aunque en menores proporciones, también experimentó un incremento en Portugal, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Eslovenia, Croacia y Estonia. Los países con la más baja prevalencia en la materia son Francia, Luxemburgo, Irlanda, Dinamarca, Austria, Bélgica y Suecia, así como Suiza y Noruega que no son miembros de la UE.

“La crisis migratoria incrementó el riesgo en empresas de toda Europa que intervienen en la cadena de producción”, aseguró Sam Haynes, especialista de derechos humanos en Verisk Maplecroft.

Por su parte, Alexandra Channer, que también trabaja como analista en Verisk Maplecroft, estimó que los migrantes están sometidos a una doble fragilidad: “Son vulnerables cuando abandonan sus países para huir de la violencia o el hambre. Ahí se convierten en víctimas de los pasadores y después caen en manos de los traficantes de seres humanos y sus redes de esclavistas”.

En 2016, unos 45.8 millones de personas sufrían “alguna forma de esclavitud moderna” en 167 países, según una encuesta mundial realizada por el instituto Gallup. El 58% de ese total está concentrado en cinco países: India, China, Pakistán, Bangladesh y Uzbekistán.

Casi la mitad del total mundial, es decir 21 millones de personas -incluyendo niños-, se encuentran sometidos a una situación de “trabajo forzado”.