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Europa busca su futuro entre incertidumbres y divisiones

  • Sábado 25 de marzo de 2017
  • en Mundo

  • En las celebraciones del 60 aniversario de la firma de los
    Tratados de Roma, Polonia y Hungría encabezan el frente de los
    países del este que acusan a Alemania de querer hegemonizar la
    UE

ROMA, Italia. (OEM-Informex).- No obstante las incertidumbres y
las divisiones, inclusive con amenazas de algunos países como
Polonia de no votar el documento final de la Cumbre, las solemnes
celebraciones del 60 aniversario de la firma de los Tratados de
Roma, que dieron vida a la actual Unión Europea (UE), se proponen
indicar el camino a seguir, si bien sinuoso y no inmune de
obstáculos, para poder recuperar la confianza perdida y afrontar
los numerosos desafíos presentes.

Polonia junto con Hungría  encabezan el frente de los países
del este europeo que acusan a Alemania de querer hegemonizar la UE,
temiendo que se formen dos Europas, una de primera y otra de
segunda división. Fue necesaria una intensa labor diplomática 
para convencer a Varsovia de “la bondad” de la “Declaración
de Roma” y evitar así el voto contrario, lo que habría
sancionado un medio fracaso de la reunión de la UE al máximo
nivel.

Una de las frases más controvertidas en el documento final es
precisamente la que se refiere a la Europa a varias velocidades,
decisión rechazada en un principio por Polonia y en general por
los países del este europeo. Una Europa de este tipo es promovida
por Alemania en primer lugar, así como por Francia, España e
Italia, con el fin de formar un grupo de países que pueda avanzar
más rápido en la integración sin que los rezagados puedan poner
el veto.

imp-tratados

Ahora bien, para evitar rupturas insanables, el último borrador
preparado en este sentido por los embajadores de los Gobiernos ante
la UE, modificó el texto precedente con la siguiente formulación:
“… Nosotros trabajaremos juntos, con  ritmos e intensidades
diferentes cuando sea necesario, si bien moviéndose en la misma
dirección, como lo hemos hecho en el pasado, en línea con los
Tratados y teniendo la puerta abierta a quienes quieran unirse
sucesivamente…”

La impresión de algunos diplomáticos es que de esta manera
nace una especie de Europa “a la carta” en la cual cada uno de
sus miembros elegiría como en un menú, los deberes comunitarios
que hay que respetar. Sin embargo, esta fórmula evitó por lo
pronto la ruptura con Polonia.

Es cierto también por otra parte que, esencialmente en
política exterior, algunos países se mueven autónomamente y sin
un mandato específico de la UE, confirmando el predominio de los
intereses nacionales respecto a los comunitarios.

De frente a este escenario de incertidumbre, la UE trata sin
embargo de cerrar filas con el inicio en Roma de un nuevo futuro,
para afrontar con mayor fuerza  retos como la desocupación, sobre
todo juvenil en algunos países, la recuperación de la tradición
social de Europa, y la reducción de las evidentes desigualdades y
de la pobreza. Como afirmó el jefe del Gobierno italiano, Paolo
Gentiloni, anfitrión de la Cumbre UE, “solo así podremos
recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones
comunitarias”. Y en este contexto, afrontar la proliferación de
partidos y movimientos nacionalistas y antieuropeístas.

“En Europa nosotros no estamos hablando de las cosas que
inciden en la vida cotidiana de las personas y es por esto que se
ha ampliado la distancia entre las políticas europeas y la gente
común”, reconoció el presidente de la Comisión de la UE,
Jean-Claude Juncker, encontrando ayer al primer ministro italiano
Paolo Gentiloni y a los representantes de los sindicatos europeos.
La decisión del Reino Unido de salir de la UE, el primero y más
significativo síntoma del malestar social de la gente hacia las
instituciones con sede en Bruselas, tuvo como efecto inmediato una
común y emotiva defensa de la Unión  entre el resto de los
países miembros. Sin embargo, en los últimos tiempos han vuelto a
emerger las numerosas fracturas que dividen a la UE.

Por ejemplo, el malestar de los países del este europeo hacia
la Europa a varias velocidades, que ha evidenciado la grieta entre
este y oeste y que alcanzó su máxima expresión con el bloqueo de
los demandantes de asilo.

Sin contar con las infortunadas declaraciones del holandés
Jeroen Dijsselbloem, presidente del “Eurogrupo” (el órgano
informal que en Bruselas reúne al menos una vez al mes a los
ministros de Economía y de Finanzas de los países de la UE), que
acusó a algunos países que gastan el dinero en “copas y en
mujeres”.