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Firmarán UE y Cuba primer acuerdo bilateral y abrirán nueva era de relaciones

  • Lunes 12 de diciembre de 2016
  • en Mundo

BRUSELAS, Bélgica. (EFE).- La Unión Europea (UE) y Cuba
firmarán hoy el primer acuerdo bilateral de su historia, con el
que el bloque comunitario pondrá fin a su restrictiva política
hacia la isla, en vigor desde 1996, y dará comienzo a una nueva
era de relaciones.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, se desplazará a Bruselas
para firmar el acuerdo de diálogo político y cooperación
negociado con la UE, y que supondrá el fin de la “posición
común”, la política restrictiva que Bruselas le impuso
unilateralmente a la isla en 1996, a instancias del Gobierno
español encabezado entonces por el conservador José María
Aznar.

En la firma participará también la alta representante de la UE
para la Política Exterior, Federica Mogherini, quien ya rubricó
el texto junto a Rodríguez en La Habana en marzo, al cierre de
unas negociaciones que se iniciaron en abril de 2014.

Los ministros de Exteriores de los Veintiocho, presentes hoy en
Bruselas para participar en un Consejo, estamparán igualmente su
firma en el acuerdo, dada la naturaleza “mixta” del mismo, es
decir, por abarcar competencias no sólo de la UE sino también de
los Estados miembros.

Este acuerdo con Cuba, el único país de América Latina con el
que la UE no tenía un acuerdo bilateral, busca respaldar el
“proceso de transición de la economía y la sociedad cubanas”
y promover tanto el diálogo y la cooperación en favor del
“desarrollo sostenible, la democracia y los derechos humanos”,
como acciones conjuntas en foros multilaterales, según
Bruselas.

La UE quiere acompañar los cambios económicos y sociales que
ha iniciado la isla, que en paralelo ha emprendido la
normalización de sus relaciones con Estados Unidos (EU) tras más
de 50 años de enfrentamiento, pese a que el bloqueo económico
estadunidense sigue en pie, y la elección de Donald Trump como
próximo presidente arroja incertidumbre sobre el proceso.

El acuerdo también culmina un cambio progresivo en la relación
de la UE con La Habana, después de que retomaran el diálogo
político y la cooperación en 2008, tras la llamada “Primavera
Negra” de 2003.

Entonces el régimen cubano encarceló a 75 opositores, lo que
llevó a la Unión a imponerle sanciones y, a Cuba, a rechazar su
ayuda al desarrollo.

Para sacar adelante el acuerdo ha sido necesario dar garantías
a los países más reticentes, como Suecia o la República Checa,
de que los derechos humanos seguirán siendo un asunto central en
la nueva relación.

“No se da un cheque en blanco a Cuba. Ya sin las restricciones
de la posición común –que condicionaba las relaciones a la
democratización y los derechos humanos en la isla–, se seguirá
avanzando en la relación según los progresos en Cuba”,
indicaron fuentes diplomáticas, que reconocieron que “las
sanciones no conducían a nada”.

La Comisión Europea estará encargada de llevar a cabo
“informes de progreso” y los Estados miembros decidirán en
función de los mismos, explicaron. Por lo que se refiere a Cuba,
la posición común era el gran escollo para normalizar la
relación con la UE, a pesar de que ya mantiene acuerdos
bilaterales con la mayoría de sus países.

Superada esa política que La Habana no reconocía, el acuerdo
será el nuevo marco jurídico bilateral para las relaciones.

Estructurado en tres capítulos principales, el primero
impulsará el diálogo político en derechos humanos, armas de
pequeño calibre y el desarme, migración, drogas, la lucha contra
el terrorismo o el desarrollo sostenible.

El segundo versará sobre cooperación en políticas
sectoriales: de nuevo derechos humanos, gobernanza, sociedad civil,
desarrollo social y económico, medio ambiente o colaboración
regional.

El último capítulo abordará el comercio y la cooperación en
aduanas, facilitación del comercio, normas técnicas o el comercio
y la inversión sostenibles.

A pesar de no tratarse de un Tratado de Libre Comercio (TLC) ni
de protección de inversiones, creará “una atmósfera más
predecible y transparente para los agentes económicos” e
“incrementará su capacidad económica para producir, comerciar y
crear empleo”, según la UE.

La Unión es el principal exportador a Cuba y su segundo socio
comercial (por detrás de Venezuela), además de ser también el
mayor inversionista extranjero en el país y el punto de origen de
un tercio de los turistas que recibe.

En 2015, el valor de las exportaciones de bienes a Cuba
ascendió a dos mil 200 millones de euros y, el de las
importaciones a 540 millones.