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La candidatura de Benoit Hamon por el PS ilusiona a la izquierda francesa

  • Lunes 30 de enero de 2017
  • en Mundo

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- La elección presidencial
francesa ingresó ayer en su fase decisiva después de que Benoît
Hamon se convirtió en candidato oficial del Partido Socialista
(PS) para la elección presidencial del 23 de abril y 7 de mayo en
Francia, al obtener una victoria aplastante frente al exprimer
ministro Manuel Valls.

En la segunda vuelta de las primarias del PS, que reunió casi
dos millones de electores, ese representante del ala izquierda
socialista, de 49 años, totalizó 58.9 por ciento de los votos
frente a 41.1 por ciento de Manuel Valls, que aparecía como el
defensor de la política social-liberal desarrollada por el
presidente François Hollande en sus cinco años de Gobierno.

A fin de superar rápidamente esas divisiones, que pueden
penalizar su candidatura, Benoît Hamon declaró que “nuestras
diferencias no serán insuperables cuando tengamos que enfrentar a
nuestros verdaderos adversarios”.

El entusiasmo suscitado por el resultado de ayer contrastó con
el pesimismo de los militantes en los últimos días, que temían
una división del partido y una hemorragia de electores hacia otras
candidaturas “más atractivas”, como Jean-Luc Melenchon a la
izquierda o Emmanuel Macron en el centro-derecha.

El fervor de los militantes, así como el resultado de los
últimos sondeos, parecen indicar que la victoria de Hamon
desencadenó una fuerte dinámica que puede modificar radicalmente
la tendencia que mostraba hasta ahora la elección.

En contraste con las últimas previsiones, que ubicaban a Hamon
en quinto lugar con menos de ocho por ciento de los votos, una
encuesta realizada el jueves y viernes por el instituto Kantar
Sofres-One Point, lo coloca en cuarta posición con un caudal de 12
a 15 por ciento delante del candidato del movimiento de ultra
izquierda Francia Insumisa, Jean-LucMelenchon, con 10 por ciento
(-5 por ciento).

Ese sondeo, por lo demás, muestra un retroceso de los
candidatos que ocupan los dos primeros puestos: la líder de
extrema derecha Marine Le Pen recoge 25 por ciento (-2 por ciento)
de intenciones de votos y el representante de la derecha
conservadora François Fillon 22 por ciento (-3 por ciento), sin
duda afectado por el escándalo que estalló la semana pasada sobre
los supuestos salarios ficticios pagados a su esposa con dinero
público. El único que progresa es Emmanuel Macron, que se postula
como candidato independiente en nombre del movimiento En Marcha,
que obtiene 21 por ciento (+2 por ciento).

El único cambio sustancial a esos resultados podría provenir
de una eventual candidatura del líder centrista François Bayrou,
que aún duda sobre la actitud a adoptar.

A 88 días de la primera vuelta de la elección presidencial,
esos sondeos y la dinámica que adquirió la campaña en los
últimos días “confirman que Hamon tiene un amplio margen de
progresión si consigue establecer una política de alianzas con
otros sectores de izquierda o atraer a electores decepcionados con
el Gobierno de Hollande”, afirmó Emmanuel Rivière, que dirigió
la encuesta.

Apenas conocidos los resultados, Hamon anunció precisamente que
tiene la intención de proponer a Melenchon y al candidato
ecologista Yannick Jadot “construir una mayoría gubernamental
coherente”.

Un sector del Partido Comunista, que apoya a Melenchon, se
declaró entusiasmado con la idea. Al mismo tiempo, un sondeo
reveló que 69 por ciento de los militantes de Francia Insumisa son
partidarios de integrar un frente de izquierda detrás de la
candidatura de Hamon.

El propio Melenchon no descartó esa posibilidad, aunque en
términos prudentes. En una nota publicada en Facebook, expresó su
satisfacción por el hecho de que Hamon “haya cantado palabras
tan cercanas a las nuestras” que “pueden dar sus frutos llegado
el momento”.

El entusiasmo que suscita Hamon podría crearle graves problemas
a la candidatura de Melenchon. “Todas las posibilidades están
abiertas pues hay una gran fluidez entre los dos electorados”,
destacó Rivière.

La dinámica que propulsó la candidatura de Hamon en las
últimas semanas, sorprendió a los especialistas. En diciembre
solo tenía siete por ciento y nadie apostaba un kopek por su
candidatura. Después de haber ganado la primera vuelta con 36.9
por ciento de votos, esa dinámica se acentuó tras el debate
televisado del jueves frente a Manuel Valls y fue confirmada ayer
por las urnas en la segunda vuelta de las primarias.

En estos últimos 20 días, los militantes socialistas en
particular y la opinión pública en general descubrieron un
dirigente sólido, con un proyecto político claro y coherente de
fuerte contenido social y con un modelo económico basado en el
respeto de la ecología. Su programa social-ecologista promueve una
“nueva visión” de la sociedad adaptada a los desafíos del
futuro. Pero tropieza con la fuerte resistencia de sectores que
denuncian su propuesta de crear un “ingreso universal de
existencia” para los sectores más débiles de la sociedad. Esa
iniciativa es criticada por sus adversarios, que la consideran
“utópica” y “ruinosa” desde el punto de vista
financiero.

Su candidatura representa una verdadera revolución para el PS
porque será la primera vez en casi medio siglo que el candidato
presidencial socialista surge del ala izquierda del partido,
tradicionalmente acusada de “utópica” e “irrealista”.

Pese a todo, 34 por ciento de los electores consideran que Hamon
tiene estatura presidencial. Solo es superado en ese terreno por
Macron con 45 por ciento y Fillon con 40 por ciento. Sobre el total
nacional, 36 por ciento de los electores reconocen que podrían
votar por su candidatura. Ese caudal es el mismo que obtiene
Fillon.

Otros dos factores influyeron en su victoria y pueden tener un
papel decisivo en la campaña electoral. Por un lado, logró
imponer sus temas y su ritmo a las primarias. Si consigue la misma
proeza en la confrontación con otros partidos, puede darle más de
un dolor de cabeza a sus adversarios. En segundo lugar, a
diferencia del estilo exaltado que suelen tener algunos candidatos
de la izquierda, Hamon mostró un perfil sobrio, sereno y mesurado,
capaz de rivalizar con la personalidad de Fillon o Macron, que se
caracterizan por su formalismo.

En ese contexto se puede decir que, en la práctica, recién
ahora comienza la presidencial que culminará el 7 de mayo con la
elección del sucesor de François Hollande.