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Marine Le Pen, la “mártir”, busca lograr réditos políticos en su campaña

  • Sábado 25 de febrero de 2017
  • en Mundo

  • La ultraderechista intenta impresionar a los electores
    franceses con actos provocadores

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- Decidida a mostrarse como la
Juana de Arco del siglo XXI, la candidata del Frente Nacional (FN)
de extrema derecha, Marine Le Pen, multiplica los gestos de
provocación para obtener rédito político en plena campaña para
la elección presidencial francesa.

Secundada por un eficaz grupo de consejeros de prensa y de
sagaces asesores de estrategia, el equipo de Marine Le Pen parece
haber decidido redoblar las actitudes de rebelión para presentar
una imagen de ruptura similar a la postura desafiante de Donald
Trump en la elección presidencial del 8 de noviembre en Estados
Unidos.

A 56 días de la elección presidencial, la radicalización de
su estrategia mediática traduce la preocupación del partido
frente al estancamiento de su candidatura en todos los sondeos de
opinión.

Xenófoba, abiertamente hostil a la inmigración y opuesta a lo
que define como una “creciente islamización de Francia y de
Europa”, logró ganarse las primeras planas de todos los
periódicos durante su reciente visita al Líbano cuando se negó a
colocarse un velo islámico para ser recibida por el Gran Muftí de
Beirut, Abdellatif Deriane.

“Su acción fue deliberada”, comentó Raymond Hamashi,
reportero del diario L’Orient Le Jour.

Todo parece indicar que Marine Le Pen decidió explotar la
exigencia del muftí para utilizarla como un gesto político en
dirección a sus electores, a quienes los sondeos atribuyen
tendencias xenófobas y anti-islámicas.

Ese episodio marcó una escalada en la serie de actitudes de
rebelión que había comenzado cuando se negó a restituir 300 mil
euros que le exigía el Parlamento Europeo por haber empleado como
supuestos asistentes a su jefa de gabinete, Catherine Griset, y su
guardaespaldas, Thierry Ligier. La Oficina Europea de la Lucha Anti
Fraude (OELAF) demostró que entre 2010 y 2016 ambos percibieron
339.946 euros por una actividad ficticia. Durante ese periodo,
Griset ocupaba funciones de jefa de gabinete de la líder del FN,
mientras que Ligier era su principal guardaespaldas.

La primera medida punitiva consistió en embargarle a partir de
febrero 8 mil euros por mes, cifra que representa aproximadamente
la mitad del salario y de los gastos de representación que recibe
del Parlamento Europeo.

La OELAF afirmó que incluso Marine Le Pen admitió haber
presentado documentos falsos para justificar esos pagos. Pero pocos
días después la dirigente desmintió esa información.

La justicia francesa, a pedido del Parlamento Europeo, registró
primero la sede del FN. Luego detuvo el martes pasado a los dos
acusados y, tras interrogarlos durante 24 horas, liberó al
guardaespaldas e inculpó a Catherine Griset por complicidad en
malversación de fondos públicos.

Al regresar del Líbano, Marine Le Pen decidió subir la apuesta
en ese escándalo y anunció que no respondería a la convocatoria
de la policía, que deseaba interrogarla sobre el trabajo ficticio
de sus colaboradores pagados con dinero del Parlamento Europeo.

Esa estrategia de rebeldía parece responder solo parcialmente a
sus expectativas mediáticas.