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Miles de hombres iraníes en la cárcel tras un mal divorcio

  • Domingo 19 de marzo de 2017
  • en Mundo

Teherán, Irán.- Cuando Sadegh se casó con su
amor de adolescencia, nunca habría pensado que un día se
convertiría en uno de los miles de iraníes que acaban arruinados
o incluso encarcelados a causa de un divorcio.

Sin embargo, esto es algo que ocurre cada vez más en
Irán, donde un futuro esposo se compromete en su matrimonio a
ofrecer monedas de oro a su mujer en caso de divorcio, un sistema
llamado
Mehrieh
("afecto"),
derivado de
una forma antigua de dote islámica

.

Son las familias de los novios las que
acuerdan el montante del Mehrieh antes de la boda. 

"Nuestro Mehrieh era alto, unas 800 monedas
de oro, pero cuando planeamos nuestro matrimonio no pensábamos en
cómo podría acabar"

, explica a la AFP Sadegh, que se
divorció en 2016 tras ocho años de unión.

Cada moneda de oro vale 10 millones de riales
(300 dólares

), por lo que un iraní
necesitaría
50 años con un salario medio para ganar el equivalente a 800
monedas de oro

.

Según Sadegh, cuando los problemas aparecieron en su
matrimonio y se mencionó una posible separación, "esto debía
hacerse por consentimiento mutuo, sin pago del Mehrieh".

Pero la familia de su mujer intervino y Sadegh se
encontró ante
un tribunal que le ordenó pagar
inmediatamente la suma correspondiente al precio de 110
monedas

, so pena de ir a la cárcel.

 Un negocio

"La idea de acabar en prisión por eso, como en las
películas, parecía ridícula", explica. "El Merhieh funciona bien
como apoyo financiero para las mujeres en una sociedad patriarcal
como la iraní, pero se ha convertido en una especie de negocio",
lamenta.

Alegando su falta de medios, Sadegh -cuyo apellido no
quiere que se divulgue- consiguió llegar a un acuerdo según el
cual
se comprometió a pagar el equivalente a 120 monedas
de oro (36.000 dólares), a razón de una por mes. Es decir, diez
años pagando la mitad de su sueldo. 

Pero cinco meses después del acuerdo,
perdió su empleo de fotógrafo. 

En Irán hay 2,297 hombres en prisión por no haber
podido pagar su Mehrieh, según la Autoridad Judicial.

Para los más pobres, la única esperanza de salir
adelante es una ceremonia en la que ricos benefactores pagan estas
deudas, a la que han recurrido 1,700 hombres en Teherán
recientemente.

"Desgraciadamente, hoy la competencia entre
las familias ha comportado un alza del Mehrieh"

inédita,
lamenta Hadi Sadeghi, un religioso y responsable de la Autoridad
Judicial que ayuda a la organización de estas ceremonias.

Para obtener la mano de la esposa, las
familias realizan una subasta y proponen un Mehrieh más y más
alto

.

El sistema perdió su función tradicional original,
que era dotar a la joven pareja de un colchón para comprar
muebles, lamenta Sadeghi.

Una amenaza

En los hechos, el Mehrieh ha llegado a transformarse
en una amenaza para los hombres que, en el peor de los casos,
acaban convirtiéndose en víctimas de una extorsión sin
escrúpulos por parte de las familias, según él.

"Los chicos (futuros esposos) deben prestar
atención para no dejarse estafar", afirma Hadi
Sadeghi. 

Según Alirez Afsary, director de una fundación de
ayuda a los prisioneros, "la primera pregunta que plantean
numerosas familias cuando van a casar a su hija concierne al
Mehrieh". "Algunas leyes deben ser enmendadas y algunas costumbres
culturales y sociales deben cambiar", considera.

Pero, para muchas familias, el Mehrieh es una buena
forma de no perderlo todo en caso de divorcio.

"Una mujer que se casa tiene siempre miedo de no
tener verdaderos derechos en el momento de una separación e
intenta asegurárselos mediante el Mehrieh", afirma Safi, una joven
esposa de una veintena de años.

El número de divorcios se ha multiplicado en
los últimos años

, a medida que la sociedad se ha ido
modernizando y occidentalizándose y que las mujeres acceden a cada
vez más derechos y libertades
. En los últimos 11 meses,
se efectuaron 165.000 divorcios, o sea, un alza del 15% en cinco
años. 

Si bien las autoridades "buscan los medios de apoyar
a las mujeres permitiendo a los hombres que muestren su lealtad a
las familias, debe haber nuevas leyes, por ejemplo, una división
legal y a medias de los bienes de los hombres", opina Shima, de 28
años.

Pero, de momento, Sadegh sigue en la trampa: todavía
tiene que pagar 300 dólares mensuales a su exmujer, aunque esté
en el paro.
No pudo sin embargo hacer frente al último
pago y podría ir a la cárcel. 

"Éramos compañeros de clase y estuvimos juntos uno
o dos años antes del matrimonio…", recuerda.
"Pensábamos que todo saldría bien, para
siempre".

/cpg