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¿Nueva Ruta de la Seda? Aquí te explicamos el mayor desafío de la economía mundial

La iniciativa tiene como objetivo mejorar las relaciones comerciales entre Asia, Europa, África e incluso más allá

La nueva Ruta de la Seda es el titánico plan de transportes que por tierra y por mar, de Asia a Europa, África y América Latina, tiene el potencial de transformar a su paso el pensamiento y la cultura.

China ha emprendido un proyecto global de transportes sin precedentes. Lo que hace apenas dos años comenzó con un discurso del presidente Xi Jinping sobre revitalizar la antigua Ruta de la Seda, se ha convertido en el mayor desafío de la economía mundial, una revolución total en las infraestructuras de tránsito de pasajeros, mercancías, hidrocarburos y alta tecnología.

En este sentido, pidió a Pekín que realice las consultas convenientes con los grupos de población afectados por los proyectos.”Las críticas a algunos proyectos de la Franja y la Ruta (como la falta de transparencia, la indiferencia hacia las preocupaciones de las comunidades y las amenazas a la degradación medioambiental) sugieren un compromiso superficial” con los países en los que opera, según Yaqiu Wang, investigadora de HRW sobre China.

Denominado Un cinturón-una ruta (One Belt-One Road, en inglés), el plan pretende ser la clave del encumbramiento de China como hiperpotencia.

La iniciativa tiene como objetivo mejorar las relaciones comerciales entre Asia, Europa, África e incluso más allá. Prevé la construcción de puertos, vías ferroviarias, aeropuertos o parques industriales.

Cumbre en Pekín

China alberga esta semana la segunda cumbre de las Nuevas rutas de la seda, y atrae a cada vez más naciones a este programa mundial de infraestructuras, pese a las críticas que suscita sobre una colonización económica.

En el marco del ambicioso proyecto internacional, se reunirán entonces representantes de hasta 150 países y organizaciones internacionales que ya han firmado acuerdos con el Gobierno chino.

China asegura que ha realizado una inversión directa en los países del proyecto 90.000 millones de yuanes (13.387 millones de dólares o 11.936 millones de euros) entre el momento de la formulación de la iniciativa -en 2013, por el presidente de la potencia asiática, Xi Jinping- y el cierre de 2018.

Además del jefe de Estado anfitrión, entre los presidentes o primeros ministros que asistirán figuran los de Italia, Portugal, Grecia, Rusia, Chile, Austria, Suiza, Singapur, Filipinas, Kenia, Pakistán, Egipto, República Checa, Hungría, Serbia, Mongolia, Vietnam o Tailandia.

Sin embargo, muchos países occidentales no enviarán a sus cabezas de Gobierno (entre ellos EU, Canadá, el Reino Unido, Alemania, Francia, Australia o España), aunque sí representantes “de alto nivel”.

Está previsto que Xi abra hoy la reunión con un discurso, tras el que habrá una mesa redonda con los líderes asistentes, mientras que este jueves, la reunión comenzará con un foro de ejecutivos del que por el momento no ha trascendido ninguna información oficial.

Esta apuesta china -cuyo nombre oficial es “Iniciativa de la Franja y la Ruta”- “ayudará a construir un mundo de paz duradera, un mundo de seguridad y prosperidad común, un mundo abierto e inclusivo y un mundo limpio y hermoso”, asegura Pekín.

Críticas al proyecto

El proyecto divide a los europeos y genera oposición en Estados Unidos, por los riesgos de endeudamiento y de alineamiento de los países que se benefician de préstamos chinos.

Por su parte, en un comunicado de prensa emitido esta semana, la ONG Human Rights Watch (HRW) reclamó al Gobierno de China que se cerciore de que “los proyectos que financia o en los que se involucra bajo la Inciativa de la Franja y la Ruta respetan los derechos humanos”.

Foto: AFP

En este sentido, pidió a Pekín que realice las consultas convenientes con los grupos de población afectados por los proyectos.

“Las críticas a algunos proyectos de la Franja y la Ruta (como la falta de transparencia, la indiferencia hacia las preocupaciones de las comunidades y las amenazas a la degradación medioambiental) sugieren un compromiso superficial” con los países en los que opera, según Yaqiu Wang, investigadora de HRW sobre China.

La organización denuncia la falta de realización y publicación de estudios de impacto social y ambiental de los proyectos, cuya carencia considera “incompatible con las obligaciones básicas de los estados bajo la legislación internacional de derechos humanos en lo tocante a un medio ambiente saludable y sostenible”.

La falta de transparencia en los acuerdos alcanzados entre China y los países participantes es otra de las cuestiones que preocupan a varias ONG.

Según HRW, China debería comprometerse a solucionar este tipo de incidentes mediante prácticas transparentes, respeto por las protestas pacíficas y diálogo con las comunidades afectadas, técnicas todas ellas de uso poco habitual por parte del régimen comunista

Con información de AFP Y EFE