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Oriente Medio: una guerra termina y otra más ya se prepara

  • Miércoles 1 de marzo de 2017
  • en Mundo

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- La guerra civil siria está prácticamente terminada, por lo menos desde el punto de vista militar. Pero otro conflicto –mucho más grave– se perfila en el horizonte de Oriente Medio: una colisión entre Irán y Turquía. La crisis que germina entre los dos grandes colosos del mundo musulmán implica el riesgo de desbordar rápidamente el marco bilateral para transformarse en una guerra civil islámica de imprevisibles proporciones entre sunitas y chiítas.

La nueva hoguera, sobre las ruinas que dejó el desmoronamiento del imperio otomano, fue atizada por las ambiciones de Turquía e Irán de imponer sus condiciones en la resolución del conflicto sirio. Después de seis años de una guerra civil que provocó cerca de 400 mil muertos, dos millones de heridos, y cinco millones de refugiados, el conflicto entró en su fase final. Solo falta la caída de Raqqa -“capital” del califato-, la capitulación del grupo yihadista Estado Islámico (EI) y resolver el futuro de las fuerzas rebeldes democráticas que participaron en la resistencia contra el régimen sirio.

En ese momento es cuando comenzarán los verdaderos problemas que ya están en gestación. Irán, principal sostén del régimen sirio de Bashar al Assad, percibe con extrema inquietud los movimientos estratégicos de Turquía en el norte de Siria. Después de haberse apoderado de la ciudad de Al Bab, denunciada por Teherán como una “violación de la soberanía” siria, las fuerzas armadas turcas ambicionan controlar el norte del país para neutralizar a los combatientes del PKK (Partido de los Trabajadores Kurdos) que extendieron su influencia a la zona de la triple frontera entre Siria, Irak y Turquía, a escasa distancia de Irán.

Erdogan, que se considera depositario de la herencia de los sultanes otomanos, no está dispuesto a permitir que el régimen de los ayatolás capitalice su respaldo incondicional a Bashar al Assad reclamando un corredor a través de Siria que le asegure una salida al Mediterráneo por el puerto de Latakia. Turquía, en ese caso, quedaría acorralada por tierra y mar por su histórico rival persa.

Otro motivo de tensión surgió cuando Teherán firmó un acuerdo con el Gobierno de Bagdad para construir un estratégico oleoducto que debe transportar el petróleo de Kirkuk (Irak) hacia Irán. Hasta ahora, ese petróleo era exportado a través de la terminal turca de Ceyhan, sobre el Mediterráneo, bajo la supervisión del gobierno regional kurdo de Barzani.

El canciller turco Mevlut Çavusoglu, fue aun más lejos cuando acusó al régimen de los ayatolas de querer transformar Siria e Irak en “territorios chiítas”.

“Irán está creando las condiciones para una guerra civil islámica”, interpretó -seguramente a pedido del Gobierno- Ibrahim Karagul, analista del diario progubernamental Yeni Safak. “Irán está atacando a Arabia Saudita a través del Yemen y a Turquía a través de Siria”, agregó.

Por el momento, ambos países se miden mediante conflictos proxies, es decir, por interpósitos aliados. Pero numerosas cancillerías europeas temen que esa rivalidad pueda salir a la superficie en cualquier momento con la fuerza de un volcán.