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Papa recuerda el sabor triste de la Navidad: los niños bajo bombardeos

  • Sábado 24 de diciembre de 2016
  • en Mundo

Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco celebró hoy la misa
de Gallo con la que comienza el periodo natalicio, y en su homilía
quiso recordar el "sabor triste de la Navidad" con niños bajo los
bombardeos o que viajan en las barcazas para encontrar una vida
mejor.

Ante las cerca 10 mil personas que abarrotaban la basílica,
Francisco recordó que hoy los católicos celebran el nacimiento de
Jesús, el Salvador, y les recordó que eligió nacer en un pobre
pesebre y entre los marginados.

Recordó entonces los otros "pesebres" de hoy en día, donde a
los niños se les "devora su dignidad".
Pidió
a los fieles que se dejasen interpelar "por el Niño en el
pesebre", pero también "por los niños que, hoy, no están
recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni
de un padre, sino que yacen en los escuálidos pesebres donde se
devora su dignidad: en el refugio subterráneo para escapar de los
bombardeos, sobre las aceras de una gran ciudad, en el fondo de una
barcaza repleta de emigrantes".

Continuó: "Dejémonos
interpelar por los niños a los que no se les deja nacer, por los
que lloran porque nadie les sacia su hambre, por los que no tienen
en sus manos juguetes, sino armas".

Un papa Francisco, que en todas sus alocuciones ha pedido a
los fieles desprenderse de la mundanidad y el consumismo del
periodo natalicio, explicó que "el misterio de la Navidad" es que
por un lado "es luz y alegría" y por otro "interpela y golpea"
pues "es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de
tristeza".

Añadió que la Navidad "lleva consigo un sabor de tristeza,
porque el amor no ha sido acogido, la vida es descartada" y puso el
ejemplo de "José y a María, que encontraron las puertas cerradas
y pusieron a Jesús en un pesebre, porque no encontraron sitio en
la posada".

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Francisco señaló que el rechazo y la indiferencia al
nacimiento de Jesús también se repite ahora cuando "en Navidad
los protagonistas somos nosotros en vez de él; cuando las luces
del comercio arrinconan en la sombra la luz de Dios; cuando nos
afanamos por los regalos y permanecemos insensibles ante quien
está marginado".
La mundanidad se ha robado la
Navidad, hay que liberarla", dijo improvisando sobre la homilía ya
escrita.

Por otra parte, destacó que "la Navidad tiene
sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras
tinieblas, la luz de Dios resplandece".

Francisco invitó a los fieles a imitar a los pastores, "que
eran los marginados entonces", y que acudieron corriendo al
nacimiento de Jesús.
También nosotros
dejémonos interpelar y convocar en esta noche por Jesús, vayamos
a él con confianza, desde aquello en lo que nos sentimos
marginados, desde nuestros límites. Dejémonos tocar por la
ternura que salva", exhortó.

Instó a "entrar en la
verdadera Navidad con los pastores" y a llevar a Jesús "lo que
somos, nuestras marginaciones, nuestras heridas no curadas".
Así, en Jesús, saborearemos el verdadero
espíritu de Navidad: la belleza de ser amados por Dios",
señaló.

A los fieles les dijo además que si se quiere
celebrar la verdadera Navidad hay que contemplar: "la sencillez
frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado,
la ternura de los pañales que lo cubren" y agregó: "Allí está
Dios".
El Niño nos llama a dejar los engaños
de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras
pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones
permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos
faltará", dijo.

Y agregó: "Nos hará bien dejar estas
cosas para encontrar de nuevo en la sencillez del Niño Dios la
paz, la alegría, el sentido de la vida".

La misa concluyó con la procesión en la que el papa portó
entre sus brazos la imagen del Niño Jesús hasta el Nacimiento,
instalado en la Basílica Vaticana.

Jorge Bergoglio volverá mañana a asomarse al balcón de la
Logia central de la basílica de San Pedro del Vaticano, igual que
cuando fue elegido papa, para leer su mensaje de Navidad e
impartir la tradicional bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al
mundo).

/amg