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Papa releva al responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe

  • Domingo 2 de julio de 2017
  • en Mundo

Lo importante para poder gobernar es contar con un equipo eficiente y fiel. Y esto vale también para los sumos pontífices, sin excluir al papa Francisco, el cual, como estaba previsto, no confirmó al cardenal Gerhard Müller en su cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la más importante de la Curia vaticana, encargada de vigilar sobre el respeto de la doctrina católica. El purpurado alemán concluye oficialmente el 2 de julio su mandato de cinco años, pero ya desde hace tiempo el pontífice argentino habría decidido no renovarle el mandato.

El motivo (real) sería que Müller siempre ha cuestionado la línea de “aperturas”, en particular sobre la familia, del Papa argentino.

Evidentemente, Bergoglio no podía seguir tolerando a un “enemigo” dentro de su casa y apenas tuvo la posibilidad lo relegó a un rol ciertamente marginal respecto al cubierto hasta ahora: Patrono del Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Desde el punto de vista formal, el Vaticano no dice que Gerhard Müller fue removido, sino que fue sustituido simplemente porque su mandato había concluido. Una tesis incuestionable pero que contrasta con la praxis seguida hasta ahora en El Vaticano.

Por otro lado, tampoco es un misterio que en la historia de la Iglesia, para poder aplicar sus ideas, el Papa de turno hace todo lo posible por construir un “gabinete” eclesiástico, dentro y fuera del colegio cardenalicio, que respete, y sobre todo que sea fiel y obediente a su línea, como en este caso.

En varias ocasiones, a partir del Sínodo sobre la Familia de hace más de dos años, y después con la exhortación pontificia “Amoris Laetitia”, el cardenal Müller ha sido bastante crítico, colocándose en el rol de férreo defensor de la absoluta continuidad de la Doctrina de la Iglesia en materia moral, y por lo tanto contrario a las “aperturas” de Francisco como la relativa a la eventual concesión de la comunión a los divorciados vueltos a casar.

Es más, Muller, además, fue uno de los 13 cardenales que ya durante el mismo Sínodo de la Familia , manifestaron con una carta abierta una serie de “preocupaciones” sobre la forma en que se conducía la cumbre episcopal, que según su punto de vista “facilitaba resultados predeterminados (favorables por ejemplo a las “aperturas” palales, ndr) acerca de importantes cuestiones controvertidas”.

Una línea, la del cardenal Muller, pocas veces conforme, al contrario, a la del Sumo Pontífice argentino, que mientras tanto designo como intérprete “oficial” de sus tesis, al influyente purpurado austriaco y exponente del “ala progresista” de la Iglesia, Christoph Schonborn.

UN JESUITA EN LUGAR DE MÜLLER

Que Francisco pretenda comprensiblemente que los puestos claves de su gobierno sean ocupados por quien comparte su línea, lo confirma en este caso el hecho de que como sustituto del cardenal alemán, nombro nuevo Prefecto para la Doctrina de la Fe al monseñor español, jesuita como él, Luis Francisco Ladaria Ferrer, que hasta ahora era secretario de esta importante Congregación. Recientemente, el Pontífice argentino lo había nombrado presidente de la Comisión de Estudio sobre el diaconato de las mujeres, creada especialmente por Francisco para analizar la posibilidad de que, como en época antigua, también la mujer puede asumir plenamente el rol de diacono, actualmente prerrogativa de los hombres.