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Reforma el Papa las reglas para el estudio de milagros de futuros santos

  • Viernes 16 de febrero de 2018
  • en Mundo

El Papa Francisco aprobó
reformar las reglas del
Vaticano para el estudio de los milagros

, los hechos
extraordinarios gracias a los cuales algunos cristianos pueden ser
reconocidos como beatos o santos de la Iglesia católica. 

La oficina de información vaticana publicó este día un nuevo
Reglamento de la Consulta Médica de la Congregación para las
Causas de los Santos, el organismo de la sede católica encargado
de los procesos que concluyen en “el honor de los altares”.

Entre otras novedades introducidas por Francisco
destaca
la imposición de un límite en la cantidad de veces que un
presunto milagro puede ser presentado

para su estudio en
la sede de la Iglesia católica y la disposición de que
los pagos a los peritos involucrados se ejecuten
sólo mediante transferencia bancaria.

A partir de ahora, un supuesto milagro puede ser presentado para
su estudio a la Consulta Médica del Vaticano sólo en tres
ocasiones. Si es rechazado esas tres veces entonces queda
desechado.
Anteriormente no había límite para las
presentaciones.

Además, según el nuevo reglamento,
si una curación es
rechazada una vez

, en una posible segunda presentación la
Consulta Médica debe estar constituida por otros peritos. Antes
eran siempre los mismos doctores quienes examinaban los casos.

En el pasado se requería la mitad más uno de los votos
de los peritos

para un veredicto positivo, a partir de
esta reforma se exigirá mayoría calificada, con un quórum
mínimo de seis miembros.
La Consulta es
formada por siete integrantes. En este caso se requieren cinco
votos para la aprobación del milagro; si falta un perito, entonces
el requisito es de cuatro sobre seis. Pero si faltan dos
integrantes la sesión no puede llevarse a cabo y se convoca en
otra fecha hasta lograr el quórum.

Por otra parte, la
reforma estableció que todos los pagos a los peritos serán
mediante transferencia bancaria.
Cada perito de primera
consulta gana 400 euros por caso

(unos 450 dólares) y de
segunda consulta 540 euros (605 dólares).

La tradición de la Iglesia de recurrir a los milagros para
certificar la santidad de una persona data de varios siglos
atrás.

¿Cómo se verifican los milagros?

En la Edad Media existían los “peritos
médicos”,

especialistas que confirmaban curaciones
inexplicables que se atribuían a la intercesión de cristianos
reconocidos por su vida intachable.

El 17 de septiembre de 1743 e
l Papa Benedicto XIV creó
un Elenco específico

, una lista de peritos autorizados.
Antes, los pontífices solían declarar los santos por aclamación
e incluso en los inicios del cristianismo los fieles manifestaban
espontáneamente la veneración a quienes, entre ellos, eran
considerados modelos de fe.

A través de los años se fue gestando
un proceso
oficial de beatificación y canonización

, que incluye
varios niveles, inicia en las diócesis de los diversos países y
concluye en la sede de la Iglesia católica.
Si
una persona cuenta con “fama de santidad”, su vida y obra es
investigada a fondo. Las etapas del proceso son: siervo de Dios,
venerable, beato y santo. Antes de considerar siquiera la
existencia de supuestos milagros se debe comprobar que el candidato
vivió las virtudes cristianas “en grado heroico”.

Una
vez superado este escollo,
es necesario el cumplimiento de
un milagro

para la beatificación y otro más para la
canonización, la declaratoria como santo o santa.

Casi la totalidad de los milagros estudiados
corresponden a curaciones inexplicables de personas con
graves problemas de salud.

Los especialistas deben
certificar que esas sanaciones no pudieron ocurrir por la ciencia,
sino por una intervención divina, atribuida a la persona invocada.
Para estudiar los casos, desde 1948 existe en
la sede católica una Consulta Médica responsable de analizar toda
la documentación y dar un veredicto. La reforma al reglamento de
ese grupo de trabajo, aprobada ahora por Francisco, busca
actualizar su trabajo.

“La finalidad del reglamento no
puede ser sino el bien de las causas, que no pueden jamás
prescindir de la verdad histórica y científica que certifiquen
los milagros”, indicó Marcello Bartolucci, secretario de la
Congregación para las Causas de los Santos.

“Como es necesario que las pruebas jurídicas sean completas,
convergentes y confiables, también es necesario que su estudio sea
efectuado con serenidad, objetividad y segura competencia de parte
de peritos médicos altamente especializados”, agregó.

El anterior reglamento había sido aprobado por el Papa
Pablo VI el 23 de abril de 1976.

Desde entonces no había
sido modificado.

/parg