abc Radio


Steve Bannon lleva la extrema derecha a Europa

  • Sábado 28 de julio de 2018
  • en Mundo

Francia. Steve Bannon, el exestratega político antiliberal que llevó a Donald Trump al poder, acaba crear una organización política con el propósito proclamado de unificar a los movimientos de extrema derecha y “destruir” a la Unión Europea (UE).

"La historia está de nuestro lado y nos llevará de victoria en victoria en toda Europa", profetizó ese ideólogo conservador de 64 años, al anunciar la creación de su nueva estructura. La nueva corriente política, bautizada
The Mouvement
(
El Movimiento
), fue lanzada en Londres, pero tendrá su sede en Bruselas, capital simbólica de Europa.

Bannon -que solo duró 6 meses y 29 días como consejero de Trump- estará asociado en esa aventura a Raheem Kassam, exasesor jefe de Nigel Farage, exlíder del partido británico antieuropeo UKIP (sigla en inglés de Partido Independiente del Reino Unido). Farage fue uno de los principales promotores de la campaña por la salida de Gran Bretaña de la UE (Brexit).

Ese dirigente de 54 años, que después del Brexit se había retirado del primer plano de la política británica, será uno de los principales dirigentes del Movimiento, junto con Louis Aliot, vicepresidente del partido francés de ultraderecha Reunión Nacional (exFrente Nacional), que dirige su compañera sentimental Marine Le Pen.

La red de contactos que posee en Europa incluye a todos los principales líderes de la escena derechista, desde Alice Wedel, portavoz del partido Alternativa para Alemania (AfD), hasta Marine Le Pen en Francia y el holandés Geert Wilders, pasando por el italiano Matteo Salvini, ministro del Interior del nuevo gobierno derechista italiano. También forman parte de ese "eje de derecha" los "Verdaderos Finlandeses" y los "Hermanos de Italia".

El objetivo de Bannon consiste en “unir a los partidos y organizaciones populistas de derecha en Europa” para provocar una “rebelión contra las élites” que deberá estallar en las urnas en las elecciones al Parlamento Europeo, prevista para mayo de 2019. En “gran proyecto populista” debe producir un "movimiento de las placas tectónicas" en Europa, afirman.

El Movimiento operará como centro de coordinación para movilizar a los movimientos populistas y nacionalistas en Europa. “Nos concentraremos en ayudar a todos los interesados en cuestiones de soberanía, control de fronteras, empleo y otros temas”, dijo Kassam.

undefined

El primer paso de esa escalada es tratar de elegir un poderoso grupo de eurodiputados a fin de “paralizar” e incluso “desactivar” el Parlamento y la Comisión Europea.

El Parlamento es el más débil de los tres principales cuerpos políticos de la UE, después del Consejo Europeo (formado por jefes de Estado o de gobierno de los países miembros) y la Comisión Europea, órgano ejecutivo del bloque. No puede proponer leyes y necesita una mayoría para bloquear leyes y presupuestos.

En la actual Eurocámara, las diferentes corrientes de extrema derecha, populistas, antieuropeos y euroescépticos tienen un centenar de escaños sobre un total de 751. Después de la salida efectiva de Gran Bretaña, prevista para marzo de 2019, Farage y los otros 18 miembros del UKIP perderán sus bancas en una Cámara que quedará reducida a 705 diputados.

Tras las elecciones de 2014, esas tendencias nunca lograron unificarse por divergencias ideológicas e intereses personales. Farage, que acusó de “antisemitas” a los franceses del exFrente Nacional, siempre rehusó unirse a Marine Le Pen. Finalmente, ambos dirigentes optaron por crear grupos antagónicos.

El objetivo de Bannon para el año próximo es constituir por lo menos el tercer grupo parlamentario del Parlamento Europeo.

“No hay que tomar a la ligera los proyectos europeos de ese
príncipe de las tinieblas
”, advierte el ensayista alemán Tilman Jens, que publicó una biografía titulada
Stephen Bannon: Trumps dunkler Einflüsterer (El oscuro susurrador de Trump).
“Bannon es verdaderamente peligroso cuando está en campaña”, asegura.

Jens, como otros especialistas, cree que detrás de ese propósito de apariencia política, el objetivo de Bannon es “hacer negocios con la extrema derecha” capitalizando su prestigio como
gurú
de la campaña de Trump. Su empresa de consultoría electoral, formada con Kassam y Farage, ya tiene entre sus clientes a numerosos partidos populistas de Europa, deslumbrados con la varita mágica que imprimió un giro decisivo a la campaña de Trump en los últimos meses de la elección.

En Bruselas, en cambio, los dirigentes de la UE miran con desconfianza la intrusión de ese norteamericano en la campaña europea. No existen pruebas que Bannon conocía la injerencia de Rusia en la campaña de 2017 en Estados Unidos que tuvo una contribución decisiva para hacer elegir a Trump. Pero sí se sabe que Bannon profesa una admiración sin límites al presidente ruso Vladimir Putin y que algunos partidos de derecha europeos reciben ayuda financiera rusa. También hay serias sospechas -incluso evidencias- de que Moscú ya comenzó a operar para interferir en la campaña electoral del año próximo.

Aunque no se ven, todas las luces rojas del edificio Carlomagno de Bruselas -sede de la UE- están encendidas desde hace varios meses.