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Teme el Papa una “tercera guerra mundial” por acceso al agua potable

  • Sábado 25 de febrero de 2017
  • en Mundo

Ciudad del Vaticano.- La enésima dramática denuncia sobre los
males y los problemas del mundo contemporáneo, el papa Francisco
los identificó esta vez en la crisis del agua potable en el
planeta. Un problema tan grave que según su convicción podría
inclusive provocar la tercera guerra mundial.

El catastrófico interrogativo planteado por el Pontífice
argentino corre, según su punto de vista, el riesgo de concretarse
sí el mundo no aplica, “también con instrumentos jurídicos,
cuanto establecieron las resoluciones aprobadas por las Naciones
Unidas en 2010 sobre el derecho humano al agua potable y a la
higiene”. Resoluciones que también para Francisco han quedado en
el papel.

La sede de la ulterior y fuerte denuncia de Bergoglio fue el
seminario organizado en el Vaticano por la Pontificia Academia de
las Ciencias, con la participación de 95 estudiosos de todo el
mundo.

“Las cifras de las Naciones Unidas, afirmó Francisco, son
devastantes y no pueden dejar indiferentes: mil niños mueren
diariamente a causa de enfermedades relacionadas con el agua y
millones de personas beben agua contaminada”.

Se trata de datos “muy graves y por ello es imperativo
invertir esta situación. No es tarde, precisó el Papa, pero si es
urgente tener consciencia de la necesidad del agua y de su valor
esencial para la sobrevivencia de las personas y el futuro de la
humanidad entera”.

“Cada persona, clamó Francisco, tiene derecho al acceso a la
agua potable y segura… Se trata de un derecho humano esencial y
una de las cuestiones cruciales en el mundo actual. Por lo tanto,
subrayó, es necesario atribuir al agua la centralidad que merece
en el ámbito de las políticas públicas”.

Para Jorge Mario Bergoglio, el respeto del agua "es condición
para la aplicación de otros derechos humanos"… Es decir, “si
respetaremos este derecho como algo fundamental, estaremos sentando
las bases para tutelar los demás derechos… Pero si violamos este
derecho esencial, exclamó, ¡No podremos vigilar sobre los otros y
luchar por ellos!

Por lo tanto, la receta de Francisco es la de cultivar “una
cultura del cuidado y del encuentro, en la cual se unan en una
causa común todas las fuerzas necesarias: científicos,
empresarios, gobernantes y políticos”.