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Villa demencia, casa para personas con problemas de memoria en Holanda

  • Domingo 5 de febrero de 2017
  • en Mundo

La señora Wooldrik padece demencia. Ya no puede vivir sola y su familia no puede cuidar de ella. No hay más opción que llevarla a una residencia de mayores donde estén especializados en atender a personas de edad avanzada que tienen problemas de memoria y/o de comportamiento.

En Holanda tienen un lugar ideal para ella, el asilo Hogeweyk. Ahora vive en una casa con otras cinco personas. La cuidadora de su vivienda la acompaña cada día al supermercado. Junto con alguna otra de sus compañeras ayuda a preparar los alimentos, pela papas o limpia ejotes, mientras que otras simplemente las miran desde el comedor o la sala, pero van sintiendo que se acerca la hora de comer por los aromas que salen de las ollas. Quien puede, ayuda también a meter la ropa en la lavadora o a doblarla cuando ya está seca. Estas tareas domésticas, a las que todas estas mujeres estuvieron acostumbradas, las mantienen conectadas con un hilo a lo que fue su realidad antes de que perdieran la cordura.Algunos hombres prefieren levantarse temprano y dedicar su tiempo a cuidar el jardín o a alguna otra labor física o lúdica.

DE PASEO en bici doble.

DE PASEO en bici doble.

Cualquiera puede salir de su casa y caminar por las calles, plazas y jardines del conjunto sin ningún peligro. No hay escalones ni desniveles, no hay vehículos, no hay riesgos. Este pequeño “barrio” tiene una sola puerta de acceso, vigilada las 24 horas. Los habitantes (pacientes o clientes, como guste llamarlos) tienen la vida más normal posible dadas sus circunstancias. Pueden ir al restaurante, al teatro, a clases de pintura, al salón de belleza, recoger el periódico del día, sentarse en alguna de las plazas al aire libre para tomar el sol, o refugiarse en el “Pasaje”, bajo techo, cuando el clima no es bueno.

Este entorno tan agradable es posible gracias a 170 empleados de tiempo completo y 140 voluntarios que cuidan de los 152 habitantes de esta mini-ciudad y se encargan de la limpieza de cada vivienda, la atención especial para quien la requiera (ayuda para comer o para moverse, por ejemplo), la supervisión médica, la organización de actividades diversas dentro y fuera de las instalaciones, el traslado de los pacientes y muchas otras tareas. Pero en ningún lugar se ven batas blancas ni uniformes.  El personal, los voluntarios y los visitantes se confunden ya que todos visten ropa de calle.

Uno de los éxitos del enfoque de Hogeweyk, según me explicó Yvonne van Amerongen-Heijer durante mi visita, es que la gente vive con personas que comparten sus valores y sus hábitos. Para ello tienen siete “estilos de vida” identificados: Religioso, Casero, Empresarial, Urbano, Cultural, Social e Indonesio.

La comida, los horarios, las actividades e incluso la decoración de las viviendas están pensados para que la gente se sienta a gusto, en “su ambiente”. Tuve oportunidad de visitar unas casas y, aunque los espacios son similares, las diferencias saltan a la vista. En la casa “cultural” encontré un estudio donde cuelgan las pinturas que han hecho las personas que viven ahí, además de que en la televisión estaban viendo el video de una ópera. En la casa “indonesia” la cocina es más amplia porque a todos sus habitantes les gusta participar en la preparación de sus alimentos, mientras que en la casa “empresarial” el énfasis está en lo práctico, se nota incluso en los muebles.

TALLER DE pintura en la plaza.

TALLER DE pintura en la plaza.

Talleres de manualidades, un coro, un club de natación, reuniones para jugar al bingo y muchas otras actividades están a disposición de los residentes de Hogeweyk.

Como en toda casa, hay horarios fijos para comer y cenar, en que se reúnen todas las personas que viven ahí. Pero, por ejemplo, aquí no es obligatorio levantarse a cierta hora o que las camas estén tendidas a las 8 y media de la mañana. Si alguien prefiere tomarse un café en la cama y luego empezar el día, bien, pero si tiene un compromiso para un paseo fuera, pues ese día se levanta antes… como hacemos todos.

Dado que para las personas con demencia es un riesgo salir a “la calle”, pero el contacto con el mundo exterior es importante, “la calle” es la que entra a Hogeweyk. Por ponerle dos ejemplos, la asociación de Amigos del Arte de Weesp (el pueblo donde está ubicado este asilo, a pocos minutos de Ámsterdam) viene a pintar con ellos, mientras otras personas asisten a conciertos en la sala de usos múltiples que está en la entrada y después se quedan a cenar en el restaurante.

Durante el recorrido por las instalaciones (15 mil 310 metros cuadrados de terreno) donde hay 23 viviendas, me encontré con muchas personas que caminaban por las calles.

SEÑORA VAN Beek saliendo del supermercado.

SEÑORA VAN Beek saliendo del supermercado.

Como todos los empleados conocen a todos los residentes, si alguno está perdido le ayudan a volver a su casa o a llegar a donde quiera ir. En un momento dado vi acercarse una bicicleta doble con una pareja de ancianos. Yvonne me explicó que la señora vive ahí, pero su marido viene todos los días para llevarla a pasear y que haga ejercicio. Él es realmente el encargado de conducir la bici, pero ella pedalea un poco y disfruta mucho sus salidas.

Por las noches los residentes duermen bien ya que todo el día han estado activos. Se quedan sólo cinco personas de guardia en el asilo para controlar todas las viviendas. No hay cámaras de video en las casas, pero sí detectores de sonido, que han resultado suficiente para cuidar de todas las personas.

Algunos resultados de este enfoque se pueden medir: quienes aquí viven toman menos medicamentos y viven más tiempo que quienes residen en asilos tradicionales. Es importante mencionar que Hogeweyk no cuesta más que otras residencias para mayores.

Todo el conjunto fue diseñado exprofeso para ser un asilo para personas dementes, cada área fue pensada para darles a sus habitantes las mayores comodidades posibles, tanto en las viviendas como en las áreas públicas y los jardines. Este proyecto les ha valido varios premios a los arquitectos Molenaar & Bol & Van Dillen, así como al grupo Vivium que lo administra.

PLAZA GRANDE.

PLAZA GRANDE.

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