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En la soledad del asilo festejan el DA�a de las Madres

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  • Martes 8 de mayo de 2018
  • en República

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HIHUAHUA, Chih.- “Para festejar, quiero pollo empanizado, eso me gustaría para el Día de la Madre, ¡y una coca de 600 mililitros!, que sea nada más para mí, para mí solita”, expresó con ilusión que desbordaba sus ojitos azules Rosa María Corona Gamboa, de 65 años, quien fue madre a los 40 años de edad y actualmente vive rodeada de los cuidados en el Asilo Alfa y Omega, donde la atienden en el tratamiento de esquizofrenia y recibe alimento, hospedaje y comodidades que por la estrechez económica de su familia, han mejorado su calidad de vida.

Rosita, como le dicen afectuosamente sus compañeros y cuidadores, explicó que fue internada en Alfa y Omega, porque su hija no la podía cuidar, porque su casa tiene escaleras, de donde se cayó dos veces, además de cuidar a sus nietecitos de 5, 3 y un año y medio de edad, por lo que la escasez de recursos económicos comprometían su salud y seguridad.

“Cuando murieron mis papás, yo me enfermé de los nervios, sentía mucha tristeza, angustia, desesperación y me dieron medicamento”, contó al ser diagnosticada con esquizofrenia hace 10 años.

De acuerdo al relato de una hermana de Rosita, la huésped más joven del asilo, nunca se casó, pero esperó que su novio le pidiera matrimonio durante 15 años de relación.

Finalmente, Rosa María decidió embarazarse a los 40 años, y nunca se casaron.

Ella le pidió que se hiciera cargo de la niña, pero no quiso, vivieron siempre con su hermana, hasta ahora que la muchachita tiene su propia familia. Sobre la experiencia de ser madre, Rosita relató que cuando nació su hija sintió mucha alegría. “Ya la esperaba, porque tenía muchas ganas de ser mamá. Yo siempre quise una hija, y ¡me salió niña!”.

“Me costó mucho tener a mi hija, pero tuve mi recompensa, porque era lo que yo más quería. Ya tengo dos nietecitas: Vania Victoria, Briana Mayté y el bebé Aarón Roberto. A todos los quiero parejo. Mi hija no va a poder venir, porque tiene que vender repostería, porque está muy atrasada económicamente, va a hacer pasteles y vende cosméticos para sacar adelante a sus tres hijitos”, compartió.

ES LA MAMÁ DE TODOS

“Al final, a todas se les festeja igual, porque son grandes, ya son las mamás de todos, y las abuelitas de todos. Nosotros la adoptamos y son mamás de nosotros”, dijo Verónica Muñiz, quien a sus 43 años, es mamá de los adultos mayores que atiende en el Asilo Alfa y Omega, donde la ‘hija’ mayor cuenta 96 abriles, Doña Lolita, y también le dice mamá Vero.

En total, son 23 beneficiarios que viven en el asilo Alfa y Omega, la población del asilo se divide en 13 hombres y 10 mujeres, de las cuales 5 son mamás y el resto, nunca se casó ni tuvo hijos, sin embargo, mamá Vero va a festejarlas a todas.