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Huachicol, un cáncer para la tierra fértil

Se han contabilizado cientos de derrames en cultivos, sin embargo, autoridades estatales y federales hacen caso omiso

Hidalgo, Puebla, Guanajuato y Estado de México suman más de 4 mil 200 tomas clandestinas, por las cuales cientos de hectáreas de cultivos se han afectado, sin embargo, con el proceso de biorremediación, la recuperación de un suelo contaminado podría tardar al menos siete meses.

Hidalgo lidera el listado de entidades con más tomas clandestinas en ductos de Pemex, para agosto, según cifras oficiales, llegaban a sumar tres mil 53. Mientras que en Guanajuato del 2015 a 2017, fue el periodo en que se dio el mayor número de tomas clandestinas detectadas.

Con información de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente, de 2015 a 2017 se detectaron dos mil 416 fugas de hidrocarburo en todo el país, con una afectación de 680 mil metros cuadrados.

En esta lista también se encuentra el estado de Puebla, una de las entidades más vulnerables, pues de enero a septiembre de este mismo año, según cifras del Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim) se reportaron 556 tomas clandestinas, más del mil por ciento que en 2018.

Cómo recuperar la tierra

No todo está perdido cuando se derrama combustible en cultivos nacionales, pues la biorremediación es el mejor método para sanar la tierra dañada, sin embargo, este proceso no es sencillo, pues según la investigadora Beatriz Pérez Armendáriz, directora de la Facultad de Biotecnolía de la UPAEP, dependerá de la naturaleza del hidrocarburo, ya que la gasolina no se comporta igual que el diésel, y también se debe contemplar la profundidad y el movimiento del suelo que daña el manto freático.

Foto: Víctor Cruz / El Sol de Irapuato

Sin embargo, la directora de la Facultad de Biotecnología, ha detectado un problema aun mayor que es el crimen organizado. Las bandas delictivas en Acatzingo, Quecholac, Palmarito, Tecamachalco y Tepeaca, en el Triángulo Rojo, así como en Texmelucan, utilizan la intimidación con armas largas para evitar que personas se acerquen a los terrenos afectados por tomas clandestinas.“En 2015 Pemex y los ejidatarios se echaban la culpa, ahora está peor porque es claro que quien se ha hecho dueño de los robos ha sido el crimen organizado”, dice la especialista.

¿Quien indemniza?

Además de Petróleos Mexicanos (Pemex), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) se encarga de atender los cultivos dañados por alguna toma clandestina, según dijo la secretaria de Desarrollo Rural en Puebla, Ana Laura Altamirano.

Sin embargo, el pasado 7 de octubre la funcionaria respondió que la dependencia a su cargo no contaba con un programa para atender y mitigar las hectáreas de campo afectadas por el huachicol y justificó que el tema es de índole federal y no le corresponde al gobierno del estado.

“Este tema lo atiende el gobierno federal, a través de la Semarnat, obviamente no podemos hacer cruce porque lo lleva gobierno federal, los productores no están siendo desatendidos por la naturaleza de la afectación porque es robo de hidrocarburos”, sostuvo.

Esta misma situación la tienen en el estado de Hidalgo, pues alcaldes, directores de áreas medioambientales y agropecuarias en Hidalgo, informaron que en todo el periodo de gobierno no han recibido notificaciones de afectaciones de parcelas por derrames de combustible, ni solicitudes de apoyo para remediar terrenos.

Pero para los campesinos este tema es alarmante pues tan solo en el estado de Guanajuato han pasado tres años desde que la parcela de Víctor Ramírez Rea, habitante de la comunidad La Calera, en Irapuato, se vio contaminada por cientos de litros de combustible que se derramaron, debido a que el ducto que pasaba debajo de su tierra fue abierto de forma clandestina.

“Siembro dos veces al año, pero ahí donde fue el derrame no se ha dado nada, ni el agua le cae pues todavía hay restos de gasolina y cuando la siembra se da, eso se queda pelón porque ni el zacate se da ahí; ese pedazo de tierra ya se murió”, cuenta el hombre que anteriormente sembraba maíz, garbanzo y calabaza y ahora sólo siembra maíz.

De acuerdo con José Víctor Tamariz, investigador del posgrado de Ciencias Ambientales del Departamento de Investigación de Ciencias Agrícolas de la BUAP y uno de los principales estudiosos de las afectaciones causadas en los suelos por derrames de combustibles, remediar una hectárea de tierra contaminada con hidrocarburos cuesta alrededor de 175 mil pesos, pues no es un proceso sencillo, pero de no hacerlo, la tierra queda casi en estado de agonía, como la de Víctor Ramírez.

Foto Roberto Hernández | El Sol de México

Foto Roberto Hernández | El Sol de México

Foto Especial

Los adolescentes prefieren dedicarse al robo de combustible / Foto: Cuartoscuro

Con información de Rosalía Maldonado | El Sol de Hidalgo y Oscar Reyes | El Sol de Irapuato