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Heridas siguen abiertas a 10 años del atentado en Morelia

  • Viernes 14 de septiembre de 2018
  • en Justicia

Michoacan.- A 10 años del atentado que se vivió en la ceremonia del 198 Aniversario del Grito de Independencia en Morelia, las víctimas dicen haber asimilado las secuelas que dejó en sus vidas esa trágica noche, pese a que las esquirlas continúan incrustadas en sus cuerpos y las heridas emocionales siguen abiertas.

David Reyes y Ana María González acudieron por primera vez a la ceremonia del Grito de Independencia en Morelia el 15 de septiembre de 2008, “porque nosotros nunca habíamos ido al Grito, quisimos experimentarlo, porque somos de pueblo”.

Ambos eran un matrimonio joven, con apenas 25 y 20 años de edad, así como una bebé de tres años esperándolos en casa, pero nunca pensaron en la posibilidad de que sus vidas cambiarían radicalmente esa misma noche.

“Hubo muchas circunstancias que hubieran impedido que estuviéramos ahí ese día, pero nos tocó. Nuestra idea era ir adelante para ver al grupo que tocó, cuando empezó el Himno nos detuvimos, había mucha gente y no podíamos caminar y entonces pasó… quizá si hubiéramos avanzado un poco más, o tardado un instante menos, no hubiéramos estado ahí”.

David no recuerda tanto el dolor físico, pero sí el emocional que le causó estar dos meses en el hospital sin poder trabajar, ni atender a su hija, por la gravedad de las heridas que sufrió.

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Él y su esposa perdieron tendones y músculos en las piernas, sufrieron daño en las arterias, ruptura de peroné y cientos de esquirlas alojadas en sus cuerpos permanentemente, “parecemos constelaciones cada que salen las radiografías”, bromea.

“Tengo una herida abierta que no va a sanar porque va al hueso, que la única forma de sanarla sería la amputación del pie”, agregó David, sin embargo, asegura que si bien las heridas emocionales continúan abiertas, se siente agradecido porque tanto él como su esposa continúan con vida, y se sienten optimistas por lo que les depara el futuro.

En ese sentido, destacó que el actual gobierno estatal ha sido el primero en atender el tema con sensibilidad y cercanía, “porque antes nos trataban como un estorbo, parecíamos una carga, y ahora tuvimos la oportunidad de desayunar con el gobernador, de recibir apoyos económicos y eso nos ayuda a seguir adelante”.

Finalmente, David se consideró afortunado de estar vivo y del aprendizaje que, más allá de la rabia y del dolor, le hace valorar cada día como si fuera el último y atesorar cada momento con su familia.

“Lo que hemos venido haciendo como familia es siempre tener presentes los valores, ya que esas tragedias que pasan, son parte de la educación que se le da a la familia en casa, si uno como padre educa bien a sus hijos en casa, les da valores y principios, no habrá necesidad de que los hijos mañana salgan a robar o formen parte de las filas de la delincuencia y que el dinero se gana con esfuerzo”, concluyó.