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De avión contra el huachicoleo a taxi aéreo: Ellos fueron sus pasajeros

  • Tania Aviles
  • Lunes 5 de agosto de 2019
  • en Justicia

El lujoso avión Cessna Citation Sovereign 680 fue adquirido por Pemex contra el robo de hidrocaburo, pero terminó siendo taxi aéreo para viajes privados

Enrique Hernández | El Núcleo/Investigaciones

El lujoso avión Cessna Citation Sovereign 680 tiene 12 asientos de piel color miel, una pantalla por lugar para reproducir películas, música o libros electrónicos, así como una cómoda y espaciosa mesa color vino de un brillo intenso donde se colocan las bebidas y alimentos para cada uno de los viajeros.

Este avión, que sólo lo poseen personajes como el abogado Juan Collado Mocelo y las fuerzas armadas de Chile y Egipto, es el que Petróleos Mexicanos (Pemex) compró para “el combate al crimen organizado en el robo de hidrocarburos y vigilancia de sus instalaciones estrategias”, según cita la misma Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en la descripción que hace de esta nave.

Sin embargo, la aeronave que tenía como fin combatir evitar el robo (huachicoleo) de combustible, terminó siendo taxi aéreo de lujo para viajes privados de personajes como: José Antonio Meade, José Antonio González Anaya, Carlos Alberto Treviño Medina, Eduardo León Trawuitz, Carlos Romero Deschamps y su hijo.

Estos, para decirlo en pocas palabras, fueron los pasajeros Golden, pero no fueron los únicos. La bitácora de vuelos registrados entre el 20 de octubre de 2017 al 28 de noviembre del 2018, da cuenta de otros niveles de viajeros frecuentes: los platino e, incluso, unos cuantos de clase turista, como por ejemplo otros líderes del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) y decenas de guardias militares.

Los viajeros Golden

José Carlos Romero Durán, hijo del secretario general del STPRM, fue uno de los afortunados de departir y también conversar con su padre cuando viajaron durante más de 4 horas en el Cessna Citation Sovereign 680 a Los Ángeles, California, Estados Unidos. ¿Cuántos temas más habrán intercambiado padre e hijo? Difícil saberlo.

Lo que sí sabemos es exactamente la fecha en que eso ocurrió: 20 de octubre de 2017. Esa mañana de otoño el hijo de Carlos Romero Deschamps abordó como “invitado” especial la aeronave.

Sabemos también que padre e hijo llegaron hasta la Unidad Especial de Transporte Aéreo del Alto Mando (UETAAM) de la Ciudad de México, una zona a donde sólo se ingresa con permiso de un alto mando de la Sedena o de un funcionario de alto rango del gobierno, para abordar el avión que los llevó a Los Ángeles.

Hasta donde se cuenta con información pública, José Carlos, quien se le conoce en la sociedad mexicana por su extravagante Ferrari rojo y su ostentoso estilo de vida, no trabaja ni ha trabajado en ninguna área estratégica de Pemex ni en las Fuerzas Armadas ni en otra dependencia, que le permitiera hacer uso del avión.

Romero Durán es el accionista mayoritario y socio de otros familiares en la empresa Plaguicidas del Bajío S. A. de C. V., que se dedica a la fabricación de plaguicidas y fertilizantes en Salamanca, Guanajuato.

Cuando crearon la productora de fertilizantes, el hijo de Carlos Romero Deschamps era estudiante, soltero y mayor de edad, así como su progenitor tenía en 1988 pocos meses haber tomado las riendas del Sindicato de Pemex.

Su padre, Carlos Romero Deschamps tiene otro historial. Él ha compartido el poder con los presidentes de la República emergidos de las filas del PRI, PAN y ahora Morena. Está adscrito a Pemex Corporativo con dos plazas de 44 mil 664 pesos, es dueño de un Mercedes Benz color negro y siempre es protegido por su seguridad privada y escoltas. Apenas detalles de una fortuna que él mismo presume abiertamente.

Carlos Romero Deschamps. Foto Roberto Hernández

Carlos Romero Deschamps. Foto Roberto Hernández
Romero Deschamps, quien gusta comer tranquilamente en el Mesón de Puerto Chico o el Morton’s, de la ciudad de México, ha sido por más de 21 años legislador en el Congreso de la Unión y por más de tres décadas al frente del Sindicato Petrolero.

En ese viaje, a los Deschamps los acompañó Carlos Alberto Treviño Medina, en ese momento director corporativo de Administración de Servicios de Pemex, empresa del estado mexicano que, por cierto, no tiene intereses de negocios en California.

Las empresas filiales y las offshore creadas en el extranjero por Pemex están domiciliadas en Islas Caimán; Delaware, Estados Unidos; Países Bajos; Irlanda, Suiza y España, de acuerdo con información de la paraestatal. Otro de los viajeros en ese vuelo fue Rodrigo Becerra Mizuno, director corporativo de Tecnologías de Información de Pemex.

Si Pemex no tiene filiales o intereses económicos en Los Ángeles, ¿por qué viajar en un avión oficial a una ciudad donde la principal vocación es el rodaje de películas en Hollywood y otros espacios que invitan más al placer de la vida que los negocios…? O ¿será que fueron a conocer el Sillicon Valley, en donde se gestaron empresas tecnológicas como Facebook y Google?

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El Cessna Citation Sovereign 680, color blanco y con vivos tricolores como los de la bandera de México, fue adquirido en febrero de 2014 por Pemex a la empresa estadounidense Matrix Aviation Inc, quien también comercializa ese tipo de aeronaves a los millonarios para sus viajes de negocio. Petróleos Mexicanos pagó 15 millones 500 mil 979 dólares.

Este avión formó parte del programa estratégico de inversión conocido como El Fortalecimiento de las Capacidades Operativas 2013-2015, que fue puesto en marcha por Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex y actualmente acusado de lavado de dinero por la Fiscalía General de la República (FGR).

Lozoya Austin a su llegada como director general de Pemex supuestamente blindó por cielo y tierra toda la red de ductos para evitar el robo de combustibles. Cabildeó y consiguió durante el gobierno de Enrique Peña Nieto la asignación de una partida de 2 mil 521 millones de pesos para la compra y el arrendamiento de equipo como aviones, helicópteros y otros instrumentos para combatir el llamado huachicoleo, que no es otra cosa que el robo de combustible por parte del crimen organizado.

También, crearon la Subdirección de Salvaguardia Estratégica (SSE) para disuadir, prevenir y desarticular cualquier acción violenta en contra de los recursos humanos y materiales de las subsidiarias y de Pemex.

La nave, que fue construida en 2009 en una de las plantas de Cessna en Estados Unidos se compró a pedido de Eduardo León Trauwitz, ex gerente de los Servicios de Seguridad Física de Pemex y ahora acusado de crear una red de robo de combustible a los mismos ductos de Pemex.

León Trauwitz, general brigadier y ex escolta de Enrique Peña Nieto, cuando era gobernador del Estado de México, recibió el 11 de febrero de 2014 una cotización para que comprar un Cessna Sovereign y un avión Gulfstream 550 por parte de los representantes legales de Matrix Aviation, Guillermo Carbajal y Óscar M. Oaxaca, quienes también le mostraron las bondades y beneficios de la adquisición.

“Por medio de la presente nos permitimos presentar las propuesta técnica y económica en las aeronaves Gulfstream 550 2010 y Cessna Sovereign 2009, las cuales encuentran en condiciones aeronavegables”, señala la cotización de Matrix Aviation Inc enviada a León Trauwitz.

El 22 de julio de ese año, Matrix Aviation entregó la aeronave, que es operada por dos pilotos y pasó todas las pruebas de vuelo, a los representantes de Pemex y la Sedena para que la usaran en la vigilancia de la red de ductos en todo el país.

La aeronave trasladó a muchos funcionarios estratégicos de Pemex de México, a la plana mayor del Sindicato Petrolero, quien acompañaba a otros directivos de la petrolera mexicana.

Romero de Deschamps, Ricardo Aldana Prieto, presidente del Consejo General de Vigilancia del Comité Ejecutivo General del STPRM, y Fernando Navarrete Pérez, secretario del Interior, Actas y Acuerdos STPRM, fueron trasladados en varias ocasiones por el avión de Pemex a Ixtepec, Oaxaca; Mérida, Yucatán; Ciudad del Carmen, Campeche, así como a Villahermosa, Tabasco.

Romero Deschamps y Aldana Prieto son líderes sindicales que por varios años se han movido en la política nacional y de muchas maneras aportaban parte del soporte social al PRI, al tiempo que protegían los intereses de los petroleros con su presencia en el Congreso de la Unión.

En el año 2000, Romero Deschamps y Aldana Prieto fueron acusados de desviar 500 millones de pesos hacia el PRI para contribuir a los gastos de campaña de Francisco Labastida. La Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales resolvió consignarlos por el delito de peculado electoral.

A causa de la cantidad de delitos acumulados por los dirigentes sindicales, la PGR promovió ante un juez en materia penal las órdenes de aprehensión en su contra. Aunque no procedió debido al cargo de diputado federal del primero y al de senador del segundo.

Los otros viajeros Golden

El avión Cessna 680 Citation Sovereign fue usado como taxi particular aéreo también por José Antonio Meade Kuribreña, a finales de 2017 cuando era secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

En ese momento, el economista mejor preparado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y con las credenciales de haber sido secretario de Energía (Sener), de Relaciones Exteriores (SRE), de Desarrollo Social (Sedesol), se encaminaba hacia la candidatura presidencial del PRI, PVEM y Panal y todo mundo lo invitaba a hablar a sus foros de negocios.

“Yo crecí y todo mundo a mí me preguntaba que qué era yo de los Meade de San Luis, yo decía que era su primo. Y ahora, a los Meade de San Luis les preguntan qué son de mí, también ellos dicen que son mis primos”, soltó el ex secretario de Hacienda y Crédito Público a un grupo de empresarios reunidos en México Cumbre de Negocios de 2017.

Ese encuentro fue creado en 2003 por iniciativa del empresario y ex gobernador de Veracruz, Miguel Alemán Velasco, con la finalidad de reunir cada año a los líderes políticos y empresariales para dialogar sobre el futuro de México en un contexto global.

El arribo a San Luis Potosí de José Meade, se dio sin contratiempos y sin problemas. En esos días donde en San Luis el clima comenzaba a congelarse, como congeladas terminarían sus aspiraciones a la presidencia de la República al quedar en segundo lugar en la elección presidencial del 1 de julio de 2018.

José Antonio Meade. Foto Cuartoscuro

Andrés Manuel López Obrador, fundador de Morena, obtuvo 30 millones 113 mil 483 sufragios ese domingo de julio del año pasado, Ricardo Anaya, candidato del PAN, tuvo 2 millones 610 mil 120 votos y Meade Kuribeña logró la confianza de 9 millones 289 mil 853 personas con IFE.

Junto con Meade, estuvo José Antonio González Anaya, ex director general de Pemex. Ambos economistas se sentaron cómodamente en cada uno de esos asientos de piel del Cessna 680.

“México ha venido creciendo: 30 trimestres de crecimiento positivo, 30 trimestres de crecimiento estable, México es hoy 30 por ciento más grande de lo que era al final de la crisis”, dijo José Meade durante el panel Generar las Condiciones para Actuar.

En ese foro se encontraron también Juan Pablo Castañón, ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Claudio X. González Laporte, presidente del Consejo de Administración de Kimberly Clark de México, así como Arturo Valenzuela, consejero senior para América Latina Covington & Burling.

A la salida de Meade de la secretaría de Hacienda el 27 de noviembre dejó su lugar a su mejor amigo: José Antonio González Anaya, quien en su función de encargado de vigilar las finanzas públicas del país voló en el Cessna Citation Sovereign 680 a Sonora y New Jersey.

José Antonio Meade Kuribreña y José Antonio González Anaya construyeron su amistad cuando comenzaron a trabajar en áreas claves de la Secretaría de Hacienda en 2006. A ambos los unía el gusto por la economía, el futbol, los números y la planeación del gasto del gobierno de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

“Es mi tocayo y es mi mejor amigo. Nos conocimos chambeando”, dijo González Anaya, quien apoyó y respaldó en todo a Meade Kuribreña en su sueño presidencial.

En la gira por Coatzacoalcos y Minatitlán, José Antonio González Anaya estuvo en los mítines de Meade. Vieron juntos el partido de la selección mexicana en el mundial de Rusia, cuando le ganaron a Corea del Sur. Después viajaron juntos en un vuelo de Aeroméxico, en la clase turista.

Así como en los viajes, González Anaya acudió a apoyar en dos de los tres debates presidenciales al candidato del PRI, PVEM y PAN. Y un día después del tercer debate, que se realizó en Mérida, Yucatán, González Anaya salió de la casa de campaña de Pepe Meade en medio del silencio y flashes.

Los viajeros platino

Carlos Alberto Treviño Medina, un viejo conocido de José Antonio Meade y José Antonio Anaya durante su paso por la Secretaría de Hacienda, usó 19 veces el Cessna Citation Sovereign 680 para viajar a Ixtepec, Guanajuato, Dos Bocas, Veracruz, Acapulco, Villahermosa, Guadalajara, Mérida, Minatitlán, Ciudad del Carmen, Reynosa, así como a New Jersey, Houston y Los Ángeles.

Treviño Medina, ingeniero en Industrias Alimentarias del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y maestro en Administración del mismo centro de estudios, llegó a finales de noviembre de 2017 al lugar de José Antonio González Anaya, quien se fue a la secretaría de Hacienda.

También viajaron en el avión de la petrolera mexicana Juan Javier Hinojosa Puebla, ex director General de Pemex Exploración y Producción, Guillermo Bernal Miranda, director General de Pemex Perforación y Servicios, así como Marco A. Murillo Soberanis, ex director corporativo de Administración y Negocios.

Eduardo León Trawuitz, quien era el encargado de combatir el robo de combustibles en la petrolera mexicana, en dos ocasiones viajó junto con Carlos Alberto Treviño Mediana en sus giras por Reynosa, Tamaulipas.

Los viajeros clase turista

Cuando viajaba Carlos Alberto Treviño Medina, ex director de Pemex, siempre apartaban un asiento adicional el Cessna Citation Sovereign 680: un espacio para su escolta.

Por protocolo de seguridad en el gobierno de Enrique Peña Nieto, los funcionarios y los directores de las paraestatales contaban con escoltas asignados por el Estado Mayor Presidencial para que los cuidaran de la alta violencia registrada en algunas zonas de la República Mexicana.

En 14 de sus viajes realizados por el ex director de Pemex a diferentes ciudades de México y a Estados Unidos, entre febrero y noviembre de 2018, llevó ya sea a su jefe de escoltas o a alguno de sus integrantes de primer círculo de seguridad.

El resguardo del ex directivo de la petrolera mexicana estaba a cargo de José Manuel Rivera Rodríguez, jefe de escoltas, así como por Abimael Francisco Hernández y Rodolfo de Jesús Román Gasca.

También volaron en el avión de Pemex, los escoltas de dos ex secretarios de Hacienda y Crédito Público: El primero fue Ubaldo Pacheco Onofre, quien cuidaba a José Antonio Meade Kuribreña, y el otro era Daniel Escalona Guzmán, quien protegía a José Antonio González Anaya.

El avión de Pemex fue utilizado seis veces por la ayudantía general del secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, quien usaba el Cessna para trasladarse a instalaciones militares de diversas entidades de la República Mexicana.

Los capitanes, tenientes y sargentos, que cuidaban y ayudaban a Cienfuegos Zepeda en sus labores al frente de las fuerzas armadas en México, volaron a Ciudad Obregón, Tijuana, Cancún, Mazatlán y Los Mochis.

Ninguno de ellos estaba adscrito a la Subdirección de Salvaguardia Estratégica (SSE) o alguna de las subsidiarias de Petróleos Mexicanos, de acuerdo con información a la que se tuvo acceso.

Todos ellos cuidaban los viajes por tierra y cielo de Salvador Cienfuegos Zepeda.

Y mientras tanto, en el mundo real…

Mientras todos viajaban en el avión para la seguridad de Pemex, el crimen organizado hacía fiesta.

Directivos y funcionarios de Pemex de ese periodo serán recordados por el récord alcanzado en el robo de combustible registrado de 2018, año en el que se localizaron cerca de 15 mil tomas clandestinas a los ductos de la petrolera mexicana.

Foto FB Sentinel México

En datos duros: en ese periodo de viajes en el avión de seguridad, el número de pinchduras a los ductos de Pemex aumentó un 43.72 por ciento con relación al 2017.

Ni la experiencia de Treviño Medina ni los operativos y las estrategias pararon la ola de robos de combustibles, que provocaron un alza de 54.53 por ciento en las pérdidas no operativas en los ductos de gasolina magna, premium, diesel y turbosina en 2018.

Las pérdidas económicas fueron de 34 mil 711 millones de pesos por fugas, derrames, evaporación, reparación y mantenimiento producto del hurto. Lo que, presuntamente, se pretendía evitar desde la llegada de Emilio Lozoya a la dirección de la paraestatal con la compra del Cessna Citation Sovereign 680 y otras aeronaves. Un año antes, habían sido de 22 mil 462 millones de pesos.

Así que el avión Cessna Citation Sovereign 680 sirvió para todo, menos para lo que había sido adquirido. Por el contrario, aumentó el robo de combustibles y hasta el encargado de esa compra, el general Eduardo León Trauwitz ha sido acusado por hacer lo mismo que debía combatir.

Así que con todo y sus 12 sillones de piel y sus chillantes mesas, como nos lo describió una persona que alguna vez viajó en ese avión, el Cessna Citation Sovereign 680 ha sido puesta en venta, junto con otros 72 aviones y helicópteros, por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

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