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México da emotivo adiós a Francisco Toledo

  • Tania Aviles
  • Sábado 7 de septiembre de 2019
  • en República

OAXACA. La figura de aquel señor de barba abundante, de cabello alborotado, con calzón de manta, camisa arrugada y huaraches de cuero no se verá más en el Centro Histórico de Oaxaca.

Lo que inició como un rumor la noche del jueves se convirtió en un reguero de pólvora que terminó por incendiarse a las 10:17 de la noche, cuando la familia en un escueto comunicado informó lo que todos querían fuera una mentira: el maestro había muerto. El luto inició.

“Pedimos respetar nuestro dolor, la manera en que nuestro padre manejó su intimidad. Gracias por sus muestras de cariño y comprensión. A partir de las 23:30 horas de este 5 de septiembre en el IAGO habrá una ofrenda para quien quiera acudir…”, sumaron.
El hermetismo rodeo la muerte de un grande, pero no así las puertas de su amado Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), que se abrieron nocturnas para recibir a quienes, con flores, veladoras y relatos, le agradecieron su paso por esta vida.

En medio de la conmoción, el clima en Oaxaca se enrareció y el cielo, nublado, no pudo despedir a su hijo prodigo como lo merecía, tal vez porque en su humildad característica él no lo quiso así.

Este viernes, la carroza que llevó sus restos arribó a la calle de García Vigil, donde los emblemáticos arquitos de Xochimilco fueron testigos mudos de lo que al interior de la vivienda pasó. Con papel kraft, amigos del maestro taparon el ascenso del féretro para trasladarlo al crematorio.

El pintor nunca temió por su vida, pues consiente decía: “Como el trompo, demuestro que las vueltas frente al sol se me están acabando”.

Su legado permanece, conformado por el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, el Centro de Artes de San Agustín y la Asociación Amigos del IAGO, que se vistieron de luto. La bandera de México lució a media asta.

Juchitán, la tierra que vio nacer a Francisco Toledo, está de luto pero en calma. En una calle polvorienta y escondida de la Octava Sección de esta empobrecida localidad, se encuentra la humilde vivienda en la que el pintor pasó sus días de infancia; antes fue de adobe y el sismo de 2017 la derrumbó.

A pocos días del segundo aniversario del terremoto de 8.2 grados que cimbró el sureste de México, arrebató decenas de vidas y destruyó comunidades enteras, lo recuerdan altruista como siempre, pues fue uno de los primeros que les tendió la mano cuando más lo necesitaban.

La casa que habitó se reconstruyó y en ella Eyra Pineda Velázquez, familiar del pintor, lo recuerda con nostalgia. “Mis abuelos me contaban que llegaba aquí de niño”, dice la mujer de 52 años mientras sostiene una maltrecha foto de su abuelo, un campesino conocido en el barrio como Chico Tolo, mote que sirvió para que al pintor se le agenciara el sobrenombre de Chico Toledo, a quien con un ramo de flores a su memoria, lágrimas y el corazón roto amigos y familiares rememoran.

En uno de los rincones más pobres de Juchitán, la gente que lo conoció lo describe como un hombre alto y moreno, espigado, descalzo y despeinado.

Su amigo, el también pintor Cándido Carrasco López, de 86 años, quien permanece en el municipio, asegura que lo unió una gran amistad con Toledo, a quien admira por su obra universal y sobre todo por su gran humanismo.

Ofrenda en Bellas Artes

Discreta, como su personalidad, la ofrenda en memoria de Francisco Toledo en el Palacio de Bellas Artes rodeó de papalotes, flores y maíz el retrato del pintor colocado al centro del vestíbulo entre seis de sus obras, la mayoría del acervo del Museo de Arte Moderno.

La naturaleza que evocó en sus creaciones le acompañó en el memorial: un lagarto, un pez, el vuelo de un pájaro en la noche, flores marinas. Imágenes tan familiares como el rostro barbado del pintor, expuestas para recordar a quienes se acercan al recinto, que a partir de su muerte, Francisco Toledo será eterno.

Además de llevar flores, los visitantes a la ofrenda llevaron palabras. La gratitud se volvió también eterna, una vez que quedó plasmada en los libros que los organizadores dispusieron para quienes desearan despedir al artista.

En las primeras páginas se leen mensajes como estos: “Francisco Toledo Gran Maestro y Artista, vuela con tus papalotes al cielo en Oaxaca. Amén. Descansa en Paz. Guille y Omar”.

“Gratitud Maestro Toledo, gracias por sembrar una semilla tan importante, por sus aportaciones, sus ideas, su activismo, por transformar este país a través del arte. Nos deja un legado invaluable. Con toda admiración y respeto: Natalia Pollak, directora Museo de Arte Moderno”.

“Maestro: Te fuiste como viniste: ¡Buenamente! Si este país tuviera 135 millones de Toledos, otro presente tendría. ¡Hasta luego!”, en un mensaje anónimo.

“Es para mí un honor estar presente en este recinto homenajeando a un ser humano que con su ejemplo, dedicación y entrega ha dejado a la humanidad su semilla con raíz profunda. Siempre será mi inspiración maestro Francisco Toledo, le agradezco y deseo un buen camino a casa. Klaudia Vidal”.

Con un breve discurso de la subdirectora del INBAL, Laura Ramírez Rasgado, quien recordó “al gran pintor, gran humanista, gran mexicano… incansable promotor de la cultura mexicana, creador de instituciones y proyectos vanguardistas” y la actuación del Coro de Madrigalistas, a las 13:30 horas del viernes se abrió la ofrenda, que permanecerá hasta las 21:00 horas de hoy.