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Niños, propensos a diabetes y pancreatitis por consumo de refresco

  • Tania Aviles
  • Jueves 14 de noviembre de 2019
  • en República

Enfermedades graves como la obesidad, diabetes, pancreatitis, así como trastornos de sueño, hiperactividad e incluso daños psicológicos por baja autoestima, son los resultados de la ingesta de refrescos y bebidas azucaradas en niños y adolescentes, alertó el nutriólogo Luis Ángel Rivera Rodríguez.

Destacó que de manera general los refrescos deberían ser un producto prohibido en niños, mientras que las bebidas azucaradas (jugos y aguas dulces) deberían limitarse a tomar dos veces a la semana, siempre y cuando se acompañen de una dieta balanceada y de ejercicio diario.

 

 

Se trata de un tema muy serio, ya que los menores pueden desarrollar desde temprana edad enfermedades graves como la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, asma o algunos tipos de hepatopatías. Pero también el tener sobrepeso trae efectos sociales en el menor como el aislamiento, baja autoestima y depresión

En entrevista destacó que la adicción que genera el azúcar en los menores hace que les sea imposible decidir por su cuenta sobre su consumo, por lo que es fundamental que sean los padres de familia o los maestros los que vigilen que estos productos estén lejos de los menores. “Los niños no pueden decidir por su cuenta si ingieren o no estos productos, sino que debe ser un compromiso de los padres de familia el mantenerlos alejados y inculcar el consumo de agua natural y en casos especiales de agua de frutas siempre que sean sin azúcar añadida”, indicó.

Rivera Rodríguez explicó que los refrescos y las bebidas altas en azúcar son productos placebos diseñados para generar placer sin saciar, ya que no solo no aportan nada beneficioso al cuerpo, sino que ni siquiera calman la sed de los menores. Por ello, dijo, es fundamental que los niños tengan en todo momento disponibilidad de agua natural para que ingieran la cantidad necesaria de acuerdo con su edad, peso y actividad física.

Alberto Delgado | Diario de Xalapa

No hay una cantidad estándar sino que depende de cada niño y de sus actividades diarias, pero de manera general el consumo debería estar entre un litro y medio a dos litros al día

Finalmente, el especialista detalló que la recomendación profesional para los padres de aquellos niños que ya padecen adicción a las bebidas azucaradas es que los retiren de manera paulatina hasta lograr que dejen de consumirlos de manera total.