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Así se vive cuando el VIH es “el aliado”

Kenia y Victor narran cómo es que su vida ha sido modificada por la discriminación que sufren

Kenia Cuevas, mujer transgénero tenía 13 años de edad cuando conoció que vivía con VIH (Síndrome de Inmunodeficiencia Humana) después de esta noticia se opuso a llevar un tratamiento antirretroviral y como desde pequeña vivió en la calle, poco le importó vivir por lo que siguió llevando su vida como era dentro del consumo de las drogas.

Ya con 28 años llegó al Picadero, a comprar droga, ahí estaba lo que hasta le fecha le marcó su futuro, llegó una redada de policías al punto de venta, le tocó que la detuvieran y la misma encargada del lugar negoció con los policías acusando a Kenia como la vendedora y distribuidora de 70 kilos de cocaína, por esto recibió una sentencia de 24 años de cárcel.

Después de demostrar su inocencia a los 10 años, 11 meses, 7 días dentro del penal de Santha Martha Acatitla, la Clínica Especializada Condesa dio a las personas con VIH antirretrovirales y así fue como en 2009 tanto ella y el resto de la población privada de su libertad fueron atendidos, antes no sucedía así y las muertes por esta infección era constantes.

La Ciudad de México tiene registradas 35 mil 829 personas con VIH y Sida. Sólo en 2018 4 mil 229 ciudadanos resultaron positivos mientras en 2017, 3 mil 829. Hasta el 30 de septiembre de este año ya había 3 mil 216 personas positivas, según el Sistema de Información de la Clínica Especializada Condesa, Ciudad de México.

“Hay personas que no lo aceptan todavía pues que lo acepten que aprenda a vivir con él, que lo vean como un amigo y no como un enemigo, y mejor como un amigo que llegó a enseñarles como aprender a vivir”, recomendó.

Víctor Manuel León Ríos, a sus 23 años forma parte de este grupo de controladores de élite del VIH pero en comparación por ejemplo de Kenia a él no se le desarrolla el virus porque mantienen cargas virales reducidas.

A pesar de que el VIH y el Sida no son lo mismo todavía hay quienes sí lo creen y esto llevó a Víctor a vivir un proceso discriminatorio que actualmente lo tiene sin empleo.

Trabajaba en un hotel del Centro Histórico de la Ciudad de México, y le comentó a la jefa de su área que vivía con VIH, Víctor lo creyó necesario pues cada seis meses acude a su monitoreo de cargas virales y desde entonces no borra de su mente: “Los que tienen Sida siempre están enfermos y cansados. Ten mucho cuidado porque tú estás en recepción no quiero que me contagies a toda la gente de aquí”.

Para Ubaldo Ramos Alamillo, subdirector de la Clínica Condesa, es necesario que las personas que pertenecen a los controladores élite sí lleven un tratamiento antirretroviral pues antes no era obligatorio.