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Bolseros apuestan al reciclaje en la CDMX

Las multas serían de hasta 172 mil pesos, por lo que comerciantes han decidido regalar las bolsas de tela

Mientras en la Ciudad de México sus habitantes tratan de habituarse a no usar bolsas de plástico, los empresarios y comerciantes del ramo buscan propuestas amables con el medio ambiente sin renunciar a su trabajo, como sería la instalación de centros de canje para que la ciudadanía las venda para ser recicladas y a cambio reciba una remuneración.

A partir del 1 de enero entró en vigor una reforma a la Ley de Residuos Sólidos en la que se prohíbe a los comerciantes entregar, regalar o vender bolsas de plástico.

Para que los comerciantes pudieran enterarse bien de estas reformas la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México ha realizado visitas tanto a plazas como a supermercados y tienditas para apercibir a comerciantes que no cumplan con las normas. Anunció que en una segunda vuelta serán multados.

Las multas llegarán hasta los 172 mil pesos a quienes entreguen o regalen bolsas de plástico.

El propósito es disminuir las 13 mil toneladas diarias de basura que se generan en la Ciudad de México y ayudar al medio ambiente, ya que las bolsas tardan hasta 150 años en degradarse.

Sin embargo, los empresarios y comerciantes de plástico buscan sobrevivir a las nuevas medidas impulsadas por el gobierno de Claudia Sheinbaum, ya que cambiar el giro, como acercarse al papel o al cartón les sería muy costoso, debido a que tienen máquinas que cuestan más de un millón y medio de pesos y para adquirirlas hay quienes tienen deudas con los bancos y lo peor de todo si las venden sería por kilo como fierro viejo.

El presidente de la Unión Nacional de Fabricantes de Plástico (Unafaplas), Luis Israel Ronquillo Blumenkron, en entrevista con El Sol de México dijo que ya elaboran bolsas de composta (que duran en destruirse seis meses) y biodegradables (que tardan unos cinco años en hacerlo).

Incluso están promoviendo, así como se hace con las botellas de pet, el reciclaje de las bolsas de plástico. Indicó que en la Ciudad de México tienen instalados cerca de 300 centros donde reciben bolsas de plástico para reciclarlas y se paga a ocho pesos el kilo. Pero debido a que como esto es reciente, aún la ciudadanía desconoce los de canje.

Destacó: “La propuesta que planteo al gobierno de la Ciudad de México, con todo respeto, es una mayor difusión para crear una campaña de cultura de reciclaje, que tendría que ver con una participación de los empresarios, los ciudadanos y el gobierno federal para crear ese tipo de cultura”.

Mencionó una propuesta que se dio en Guanajuato, en la que se podría utilizar el plástico ya reciclado en la instalación de banquetas, “poner plástico en lugar de concreto… y si el gobierno nos apoyara se podrían hacer pupitres para las escuelas, bancas, escritorios, marcos de los pizarrones de plástico, y eso generaría un gran impacto ecológico hacia todos los ciudadanos y un beneficio hacia el gobierno y hacia los niños”.

CIUDADANOS BUSCAN OPCIONES

Silvia, una pensionista que desde hace dos años acude al mercado con sus bolsas de ropa, declaró a la agencia EFE que tras quedar “muy impactada” con un reportaje de cómo están los océanos utilizados como basureros de bolsas de plástico.

Arturo, carnicero de profesión, dijo que predica con el ejemplo, ya que desde el primer día de la prohibición de las bolsas de un solo uso, el 1 de enero, dejó de facilitarlas en su puesto del mercado de Medellín.

“Decidí ya no dar bolsas y promover las de tela. De hecho, tomé la decisión de comprar bolsas de tela y dárselas a los clientes. Me salieron en un costo de más o menos 10 pesos cada una, pero a la larga estoy viendo que el costo es más o menos el mismo (que con las de plástico)”, contó Arturo desde el mostrador.

México no tiene una ley federal para regular los plásticos de un solo uso, aunque ya son 17 de los 32 estados del país que han prohibido las bolsas de este material.

Carlos, dueño de una cremería en el mercado Medellín, celebró la nueva conciencia ambiental, pero reivindicó que para productos como carnes frías y quesos “todavía se tiene que usar el plástico”, una excepción que las autoridades capitalinas contemplaron al legislar la prohibición, ya que se requiere de un manejo especial.