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El arte y tradición mexicanos de restaurar niños Dios

  • Lunes 18 de diciembre de 2017
  • en Sociedad

IRAPUATO, Gto.-La tradición de vestir, arrullar y cantarle al niño Dios durante la fiesta navideña es algo que nunca falta en las familias mexicanas, pero hay ocasiones que éste se cae y rompe o por el paso de los años se va deteriorando, afortunadamente existen personas que restauran a los niños dioses y los dejan como nuevos, hasta mejor.

DESDE ECATEPEC

Miguel Contreras Hernández, es originario de Ecatepec de Morelos del Estado de México, en su municipio tiene su taller de restauración de niños Dios, además de costura para realizar ropa para ellos, sin embargo desde hace 14 años en cada temporada decembrina regresa a Irapuato para ofrecer los servicios de reparación de los niños dioses.

“Tengo 25 años dedicándome a esto, empecé vistiendo nada más a los niños dioses, pero las personas me solicitaban que los arreglara o los pintara, así que tuve que decirle a un amigo que me enseñara, también mi hermana tiene 40 años dedicándose a hacer lo mismo y me enseñó a cortar y coser la tela para la ropita del niño”, contó Miguel mientras sostenía uno de los niños dioses que ha estado reparando.

Desde aquel entonces Miguel se enamoró de su trabajo, al que le dedica mucho tiempo y cuidado, contó que llega a Irapuato cada temporada porque en el Estado de México hay mucha competencia, por lo que en Irapuato les va muy bien.

“Por esta ocasión llegamos a principios de diciembre, aunque llega más trabajo a partir del 12 de diciembre, las personas ya saben que aquí estamos y nos traen a sus niños dioses y figuras de nacimiento o santos para restaurar, los reparamos en unas dos o tres horas, dependiendo del daño, pero es muy rápido y bien hecho el trabajo”, dijo Miguel.

Miguel no solo llega a Irapuato con el material para reparación, sino que también viaja con ropa para vestir a los niños dioses, pues tiene toda clase de diseños y tamaños, que las personas también se los piden ya vestidos.

“Todos estos niños dioses que visten la ropa que cosemos son míos y viajamos con ellos, pero hay ocasiones que alguno se nos rompe y si tengo tiempo de restaurarlo lo hago, cuando no uso sus piezas para reparar a los que me solicitan”, dijo Miguel mientras mostraba el material y la caja en donde guardaba las piezas.

Miguel Contreras Hernández, no llega solo a Irapuato, pues lleva con él a cuatro ayudantes que también se dedican a este arte y son originarios del mismo municipio, pues Miguel les enseñó a restaurar a los niños dioses y las figuras, por lo que sus ayudantes ya llevan trabajando varios años con él.

ARTESANA LOCAL

Paula Blancarte Cadena, originaria y residente de Irapuato, lleva alrededor de cuatro años dedicándose a la restauración de figuras y santos, pero especialmente de niños dioses, durante todo el año se le acercan las personas a su puesto de periódicos y revistas del Centro Histórico, para solicitarle que restaure a sus niños dioses y figuras religiosas.

Durante una visita a su casa, que funciona como taller, Paula contó que todo comenzó cuando una vecina les pidió la restauración de una imagen a la que faltaba una mano, pero tanto le gusto el resultado a la señora que decidió llevar a su niño Dios y las personas comenzaron a notar el trabajo artístico que realizaban, por lo que también comenzaron a llevarle sus figuras.

“El primer año fueron unas 50 figuras las que se recibimos, después fueron aumentando y actualmente recibimos bastantes, pues esta temporada recibimos alrededor de 300 niños dioses, aunque todo el año nos dedicamos a esto nos llegan cristos, vírgenes, santos hasta los 'misterios' para las posadas”, durante todo un año arreglamos cerca de 600 figuras, dijo Paula.

Paula está muy orgullosa de su trabajo, pero ella sola no los restaura, pues su mamá a veces la ayuda a pintar a los niños, su hija a ponerles las pestañas y su esposo, Jaime Noriega, es quien los restaura.

Hay personas que tiene un niño Dios quebrado por completo, en donde el daño es bastante notorio y muy complicado de reparar, Paula aseguró que las personas se encariñan con sus figuras y niños dioses, por lo que prefieren no tirarlos y llevarlos a reparar.

Paula se lleva alrededor de días para reparar algo sencillo en una figura, pero cuando llega muy deteriorada le lleva una semana completarlo y dejarlo como nuevo, pero siempre con mucho detalle y cuidado.

“A las personas les gusta mucho como me quedan los niños, llega un niño todo quebrado y cuando lo entrego no se le ven grietas ni bordes, la misma gente nos ha recomendado porque les gusta como es nuestro trabajo”, expresó la restauradora.