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Con música combaten la delincuencia en los menores

IRAPUATO, GTO. (OEM-Informex).- Desde hace años, en el municipio de Irapuato se ha estado apostando por la prevención a la delincuencia y el consumo de drogas, desde el ámbito deportivo con la famosa Copa Comunidades y ahora desde el arte.

Y es que por primera vez se ha estado trabajando con niños músicos de diferentes comunidades del municipio a través del programa Bandas de Viento de Comunidades de Irapuato, que es un proyecto enfocado a capacitar con la ayuda de un profesional de orquesta a los niños que suelen tocar instrumentos musicales sin el conocimiento y las técnicas adecuadas.

Atala Solorio Abreu, directora del Instituto Municipal de Cultura, Arte y Recreación (IMCAR) de Irapuato, explicó que el proyecto inició cuando invitaron a “La tremenda de San Javier”, una banda de música popular integrada por niños de ocho a 14 años provenientes de la comunidad rural de San Javier, por lo que detectaron que los niños tocaban bien y tenían talento.

Sin embargo, también fue evidente que estos requerían de capacitaciones, instrucción y conocimientos como saber leer las partituras, pues la mayoría de los niños han tenido el gusto por la música debido a que el papá o el abuelo tocaban instrumentos, por lo que su conocimiento es meramente empírico que ha pasado de generación en generación.

Pero no sólo eran los niños de “La tremenda de San Javier”, sino que en varias comunidades también había más niños que tocaban instrumentos musicales de manera empírica, y es que dentro de las zonas rurales, la música popular forma parte de las tradiciones, por lo que es parte de la identidad de los habitantes del lugar, ya que en cada fiesta ha estado presente un grupo de músicos par celebrar al santo, a los recién casados o a la quinceañera.

Aprenden a través de un experto

Juan Arellano Noria, director artístico musical encargado del programa Bandas de Viento de Comunidades de Irapuato, tiene 26 años de experiencia en la música y alrededor de 16 años como director, maestro e instructor musical, en donde ha estado a cargo de diferentes orquestas y bandas sinfónicas juveniles del estado de Guanajuato por parte del Instituto Estatal de Cultura, además de dirigir a la Banda Municipal de Irapuato.

Los niños y jóvenes de seis comunidades como San Javier, San Cristóbal y Rivera de Guadalupe tocan diferentes instrumentos como trompetas, trombones, clarinetes, tuba, armonias y acordeón, que el mismo Juan Arellano Noria ha trabajado en pulir cada talento durante tres meses, ya que desde febrero iniciaron sus clases de cuatro horas al día durante cada sábado.

Arellano Noria explicó que es proceso de enseñanza varía, desde las cuestiones técnicas, conocer el instrumento, su manejo y la parte formativa, que es saberlo tocar de la manera correcta.

“Enseñar a estos niños ha sido una experiencia muy grata, porque es la esencia de cada comunidad, pero también, el alejar a estos chicos de delincuencia, pandillerismo y hasta drogadicción significa mucho, porque los enriquecemos con conocimientos de algo que claramente les gusta”, dijo Juan Arellano Noria.

El director artístico comentó que los mismos niños se han estado “pasando la voz” de comunidad en comunidad, para que vayan llegando más jóvenes interesados en aprender a tocar un instrumento, así como pulir su talento.

Toda la preparación que han estado llevando los niños y jóvenes será demostrada el próximo 23 de junio, en donde cada banda deberá reflejar el conocimiento adquirido, pues tocará de manera individual sin desafinaciones ni desalientos, además que entre todos formarán un ensamble musical.

La música une a la comunidad

Los niños desde nueve años hasta jóvenes de 17 años están siendo apoyados por sus comunidades, pues en cada ensayo llega la mamá, el papá, hasta los hermanos ayudando con los instrumentos al niño, además, si este no tiene los recursos suficientes para ir a la ciudad a tomar sus clases la Dirección de Movilidad y Transporte manda un autobús especial por todos ellos.

Ricardo Sánchez García, uno de los músicos más jóvenes, tiene nueve años, quien aseguró que quiere ser como su papá, un músico.

Y es que “Richie”, como lo llaman, tiene el gusto por la música gracias a su familia, además de que aprendió a tocar instrumentos a temprana edad y está seguro de continuar mejorando su técnica para aprender a tocar otros instrumentos.

Proveniente de la comunidad Rivera de Guadalupe, Juana Guadalupe Vargas de 16 años, es una de las jóvenes que forma parte del proyecto, canta y toca la tambora y tarolas.

Juana mencionó que la música le ha gustado desde que tiene tres años, pero desde los 11 años comenzó a tocar instrumentos e integrar diferentes bandas de música popular en su comunidad.

Todas las bandas de música popular de cada comunidad se estuvieron presentando en diferentes torneos de fútbol durante la Copa Comunidades, pues parte de la preparación en cada niño, fue acostumbrarlos al público para olvidarse del pánico escénico.