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Migrantes huyen de la violencia de sus países y se refugian en Chiapas

  • Jueves 16 de agosto de 2018
  • en Sociedad

Chiapas
.- Cientos de migrantes continúan con el éxodo desde Centroamérica hacia México. Su primera parada: Tapachula, Chiapas.

Desde finales de 2016 y principios de 2017, el Instituto Nacional de Migración (INM) tuvo registro de más de 45 mil extranjeros que por distintas razones llegaron a México (por la frontera con Guatemala) para buscar oportunidades de trabajo y vida.

La mayoría de personas en tránsito provenían de países que conforman el Triangulo del Norte: Guatemala, El Salvador y Honduras.

La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas (ACNUR) en Tapachula aseguró que el número de personas que solicitan refugio en México son, por ahora, mayoría de nacionalidad hondureña.

Kristin Riis Halvorsen, encargada de ACNUR en la frontera sur, explicó que el crimen organizado y la violencia de las pandillas han sido las causantes para que miles de familias abandonen sus países, ya que al no sentirse seguras deciden buscar otras opciones de protegerse y una de ellas es cruzar a México en busca del refugio humanitario.

Mencionó que cada solicitud para el refugio es especial, sin embargo, a pesar de que no existen aún cifras exactas que determinen el número de casos, hay un incremento y la mayoría son por violencia y persecución de pandilleros.

Reconoció que la migración es una situación que aún se debe seguir trabajando en tema de derechos humanos y protección, sobre todo en los municipios cercanos a la frontera con Guatemala, en donde se concentran las solicitudes de refugio, las cuales aclaró que son únicamente para personas vulnerables y no delincuentes como mucho se ha dicho.

Chiapas fue hasta 2017 la tierra con penurias pero al fin pródiga para vivir lejos de la inseguridad que asota a todo Centroamérica, sin embargo, el inicio de 2018 deparaba el resurgimiento de los dos monstruos que hizo a miles huir de casa.

La efervescencia de las pandillas maras ha roto el último lazo que hacía de esta entidad fronteriza un sitio seguro para caminar por las calles y esperar los trámites migratorios. La lucha por controlar la “plaza” ha alcanzado terrenos que alerta a las autoridades.