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Niños sin clases por violencia en Sinaloa

  • Martes 29 de agosto de 2017
  • en Sociedad

Debido a los hechos de violencia y a la incertidumbre que se vive en el municipio de Concordia, Sinaloa, en las comunidades de El Coco y La Petaca no se han iniciado las clases, mientras que en los demás poblados se mantienen intranquilos por la situación de inseguridad que vive la región.

En el cumplimiento de su profesión, los docentes que han logrado iniciar la jornada escolar en el actual ciclo se encuentran en la supervisión, atentos del momento en que los alumnos los requieran, aseguró Ricardo Vázquez Espericueta, coordinador sindical de la Sección 53 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) Mazatlán-Concordia.

“Los maestros están atentos. Habiendo un alumno, los maestros van a estar en las escuelas para atenderlo. Están intranquilos, todo mundo, toda la sociedad, todo mundo estamos intranquilos y ellos, igual como cualquier otro ciudadano, se preocupan por la situación que estuvo ocurriendo principalmente en la sierra de Concordia”, dijo.

Reconoció que pese a la intranquilidad por la que pasan, confían en que los tiempos de paz se recuperen por el bienestar de los niños que habitan la zona y que esperan recibir sus clases.

Vázquez Espiricueta comentó, que en esta situación los cuatro docentes de las comunidades se mantienen constantes y esperando que se normalice el lugar por el bien de las familias.

“Me reportan que definitivamente en las dos comunidades no hay alumnos, los maestros están a la expectativa, y uno o dos alumnos qué atender, pues los maestros tienen la responsabilidad de presentarse; mientras están con la buena intención de realizar sus labores, así sea a uno o dos niños que estuvieran en las comunidades solicitando”, señaló.

El municipio de Concordia ha sido escenario de enfrentamientos y ejecuciones por parte de grupos delictivos, lo que obligó el mes pasado a los habitantes a dejar sus viviendas en la zona serrana.

Semanas después regresaron a sus hogares ante la presencia de policías y militares, que  reconfortó un poco a estas personas, aunque temerosos ya que desconocían lo que podrían encontrar una vez en sus casas.

El regreso para muchos significaba estar en la tierra que les ha dado de comer, a través de la ganadería, la agricultura y la minería.