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Un oasis para recorrer sus caminos

Por LAURA ELENA AGUAYO

Como si fuese una estampa ajena a lo que habitualmente estamos acostumbrados en Mexicali, el ejido “General Francisco Murguía” o kilómetro 49 oculta en su terreno un oasis casi desconocido para el resto de las comunidades, se trata de un bosque rescatado donde la organización Sonoran Institute le ha apostado a la conservación con apoyo de los residentes de este asentamiento.
UNA LAGUNA CON FUTURO

La organización estadunidense Sonoran Institute se ha dedicado a trabajar dentro del Programa Delta del Río Colorado, acción que ha llevado a emplear el apoyo de la comunidad antes mencionada donde se cuenta con un proyecto denominado Zona de Restauración Laguna Grande, misma que en detalles la organización dio a conocer que se encuentra en “el corazón ripario del Río Colorado” en este lado de la frontera.

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Con apoyo de ProNatura Noroeste desde el 2006 se dio arranque a una serie de esfuerzos para lograr restaurar más de 61 hectáreas de hábitat ripario, es decir, que forma parte de la derivación de este icónico río que aún persiste en sobrevivir.

Laguna Grande forma parte del corredor del Río Colorado mismo que se constituye de una franja con 112 kilómetros, donde desde el 2008 Sonoran Institute y ProNatura Noroeste ha trabajado para restaurar la zona de 485 hectáreas que abarca tres polígonos de terrenos de los cuales 275 hectáreas corresponden a Laguna Grande  donde se han restaurado 41 hectáreas.

“Sonoran Institute es una asociación civil que tiene su base en Estados Unidos, pero es binacional contando con una sucursal en Mexicali, nuestro objetivo es conectar a la comunidad con los recursos naturales a través de distintas actividades, incluyendo la parte comercial a empresas y las dependencias de Gobierno para sumarnos en pro del medio ambiente así como del bienestar de las comunidades”, expresó, Edith Santiago Serrano, directora asociada del Programa Delta del Río Colorado.

Detalló que para emprender un programa de recorridos con sábados familiares por el sitio, se está analizando el impacto que se ha de dar con las visitas, para esto se cuenta con personal capacitado que cuida la zona, además de guías que proporcionan una experiencia educativa por un sendero en donde se aprecian los árboles, arbustos, parte del río, madrigueras, aves y con suerte algunas pequeñas especies de mamíferos que han vuelto con el desarrollo del bosque en estos años.

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“Un cuarto de la fauna que se tiene en la zona de la Laguna ha migrado, siendo alrededor de 300 especies de animales, de las cuales 200 son de aves las que se pueden observar en un hábitat con 70 variedades de flora”, expresó Matt Grabau, gerente del programa de conservación.
PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD

Dando seguimiento a los compromisos pactados dentro del Acta 319, se tiene que hasta 2017 se estará haciendo entrega de agua como parte del Flujo Base, para esto se obtiene por medio de los módulos de riego con derechos, siendo cubierta a la fecha la entrega de flujo de agua.

Pero gracias al apoyo de los mismos residentes del ejido se lleva a cabo un trabajo de sentido de pertenencia, a tal grado que la  zona donde se encuentran los viveros son parte de quienes trabajan con Sonoran Institute para la producción de especies nativas de flora desde hace 10 años.

Gabriela González Olimón, coordinadora ambiental de Sonoran Institute en México describió que esta zona se ha convertido en un bosque, tras años de restauración donde se pueden observar arboles de 10 a 15 metros de altura junto a las aguas del río.

“El objetivo de dar conocer este sitio, es que las personas puedan estar conscientes de que se cuenta con éste al ser público, donde se llevan a cabo recorridos con escuelas como parte del Programa de Educación Ambiental para que conozcan el ecosistema ripario logrando atender en el último año a más de 300 alumnos”.

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Como objetivo final las familias cachanillas pueden disfrutar de esta maravilla natural, donde castores, topos, mapaches, aves migratorias y una variedad de árboles nativos son perfectos para una cacería fotográfica o de reconocimiento, así como disfrutar de remar a fin de dar pertenencia a lo que forma parte de este icónico Río Colorado, que dio vida y soporte a los pioneros del valle de Mexicali en el siglo pasado.