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Metro: desde el cielo prometido al infierno de todos los días

||Por Joel Hernández Santiago||

Qué pecado tan grande habremos cometido millones de militantes del pelotón capitalino que a diario salimos a trabajar, comer, soñar, reproducirnos y volvernos de regreso para “dormir-dormir-que canten los gallos de san Agustín…” y al día siguiente seguir la vida que se repetirá cada mañana y mañana y mañana… Todo a ritmo de un Metro que nos lleva y nos trae entre pesares y quebrantos…

Porque viajar en Metro no es cualquier cosa. Se requiere un poco de gracia… y otra cosita. Como por ejemplo, cuidados intensivos de uno con los otros, apretar el cuerpo entre la multitud de aromas-colores-y sudores, apretar la mochila, tocarse el corazón para saber si sigue latiendo entre empujones, el mírame y no me toques, paciencia y ritmo, para viajar al compás del chachachá…

Y se requiere valentía en tiempos revueltos porque ahí, debajo de la tierra hay un poco más de 4.5 millones de seres humanos que cada día “luchan, sangran perviven” para llegar a la meta, no sin antes pasar la prueba del vendedor furtivo que a todo volumen nos trae la pomada “de marihuana” para los dolores del cuerpo, los audífonos que escuchan hasta el infinito y más allá… o los éxitos más recientes o del recuerdo: a todo volumen: “Despacito… despacito…”.

UNA LIMUSINA NARANJA DE 72 PUERTAS

Pues nada, que de un tiempo a esta parte los capitalinos despertamos con terror-pánico por saber si hoy sí funcionará bien el famoso Sistema de Transporte Colectivo Metro, ese que se inauguró el 4 de septiembre de 1969, casi un año después de la tragedia de Tlatelolco y de nuestro “México por la paz” que fue emblema de aquellos Juegos Olímpicos que se inauguraron en octubre de 1968 entre rechiflas al presidente que asumiría la responsabilidad de lo ocurrido: Gustavo Díaz Ordaz.

Han pasado 48 años, casi medio siglo desde entonces, cuando los capitalinos nos sentíamos primer mundo con un metro anaranjadito y bonito y que al llegar o salir en cada estación saludaba con un “Tu-ru-ru” dulce y alegre…

Hoy ya son 12 líneas del metro. Transporta a esos 4.5 millones de mexicanos al grito de guerra cada día. Para trasladarte a los distintos puntos de destino de la Ciudad de México y zona metropolitana, tiene un parque vehicular de 390 trenes ya de rodadura neumática o férrea… y es una limusina naranja de 72 puertas…
Sí. Pero no

Resulta que el Metro que cuesta cinco pesotes por transporte único, tiene muchos problemas. Uno de ellos, que es el más a la vista, al portador, es el de las fallas mecánicas frecuentes, los retrasos inhumanos, la descompostura de vagones, el hacinamiento de pasajeros hasta el borde de lo criminal, la tardanza y desorden en su cronometría y para acabarla de amolar, los toqueteos (“pensé que iba con buenas intenciones”), los abusos, el robo, el crimen y los golpes entre pasajeros indignados y nerviosos en momentos de alta concentración…

¿ES ESTE EL MUNDO FELIZ?

La maldición de Tezcatlipoca está ahí, en el Metro que se sumerge en la tierra para ocultar su vergüenza de ser y no ser…

… No ser ese dechado de virtudes que dice el gobierno capitalino que es, aunque quienes lo usamos sabemos que ahí no está ese cielo que se nos tenía prometido y sí “el infierno de todos tan temido”. Porque no hay peor diagnóstico de las enfermedades y necesidades que aquejan al Metro que el que dio a conocer el 16 de agosto el mismísimo director General del STC, Jorge Gaviño Ambriz. En un embate en el que a la manera de “si no me dan dinero no funciono” dijo que: “Del total del presupuesto anual del STC de 16 mil millones de pesos, la línea 12 -¡la fatal e inolvidable e interminable línea 12!-,necesita el 10%”.

Pero, además, con toda la frialdad lúgubre de quien se acaricia las manos y sonríe de forma malévola, dijo que:

“Se pagarán en 17 años, 30 mil millones de pesos por la renta de los 30 trenes que funcionan en esa ruta (la 12). Se trata -dijo- de un contrato de pago de prestación de servicios que se firmó con la empresa CAF en dólares y esa cantidad es la que se requiere para atender el rezago de la red completa”.

Y dijo más. Que si se tienen que arreglar vagones, estaciones, servicios, instalaciones, se requiere algo así como 200 millones de pesos, que con la lana que se obtiene por el aumento del precio del boleto de tres a cinco pesos -nueve mil 327.3 millones de pesos- pues que no, que no alcanza ni para una torta de queso de puerco…

… Y, bueno, la cantaleta de que para atender el rezago histórico se necesitan 30 mil millones de pesos del cuño corriente y provenientes del sudor de la frente de los capitalinos… y…

… Y el mismísimo día en el que anunciaba esta “laguna de pesares”, pues ese mismo día otra laguna se hizo en el Metro: se inundó en varias estaciones por las lluvias torrenciales en la Ciudad de México, algo que prometió hace tiempo el señor Gaviño que no volvería a ocurrir… Se inundaron estaciones en terreno distinto y se andaba quemando un vagón y hasta hubo
heridos…

“AVISO: Por eventos al exterior se cierran las estaciones Revolución de L2, Bulevard Pto. Aéreo de L1 y Terminal Aérea de L5, Gracias”. Minutos más tarde informó que se cerraba una estación más. “Por eventos al exterior se cierran las estaciones Revolución de L2, Bulevard Pto. Aéreo y Balbuena de L1 y Terminal Aérea de L5, Gracias”. También, “Por eventos al exterior se cierran las estaciones Revolución de L2, Bulevard Pto. Aéreo de L1, Hangares y Terminal Aérea de L5, además del zócalo de la Línea 2”. “Por falta de agujas se suspenden operaciones en línea 3 del metro…”: Tu-ru-rú…

¿Es este el cielo que se nos tiene prometido? ¿Es este el mundo feliz que nos dijo el señor Miguel Ángel Mancera que habría de construir para alegría de los mexicanos que están en la capital del país? ¿Es este el sueño de todos los mexicanos en transporte público? ¿Este es el transporte público que habrá de salvarnos de la soledad del vehículo detenido por horas en algún embotellamiento en cualquier calle de la ciudad de México?… ¿Hasta cuándo?…

“Tuvimos un sirenito, justo al año de casados, con la cara de Riguito, pero cola de pescado…”