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Fiesta de San Roque aspira a convertirse en Patrimonio Cultural

POR ERICK SUÁREZ

La explanada está llena de residuos de triques, cohetes, puestos y juegos. En la cancha multiusos hay un constante ir y venir de hombres y mujeres, chicos y grandes, corredores y policías, pero también de perros, iguanas y hámsteres. El pozol es el pan nuestro de cada día; y la marimba es la alegría de todo los días.

Ya han propuesto exhortar a la Secretaría de Cultura federal para nombrar la festividad como Patrimonio Cultural e Intangible de la nación.

Decenas de capitalinos acudieron al centro de la ciudad para festejar a San Roque, el santo patrono de uno de los barrios “que es de Tuxtla, es parte de Tuxtla, pero es diferente de Tuxtla”.

Como todos los años, al amanecer la imagen fue paseada por las principales calles del barrio. Niños, jóvenes, adultos, abuelos, “tuxtlequitas”, sin importar la lluvia y el cielo nublado todos respondieron puntualmente al llamado de los cohetes, la tambora y los vivas.

Al terminar el recorrido la eucaristía, la coronación del santo, café, pan y tamales gratis. Ese fue el preámbulo de un día que estuvo plagado de innumerables peregrinaciones de las parroquias cercanas que con ofrenda en mano saludaban a la iglesia hermana.

A la celebración se unió el club “San Roque Runners”, que por ocasión especial organizó una carrera de siete kilómetros; y el Mercado Andador “San Roque”, que con música, bebida, rezo y comida amenizó el día.

San Roque fue un forastero francés que vivió entre 1200 y 1300. Viajó por Italia dedicándose al cuidado de los afectados por la peste. Aparece representando con sombrero y capa, herido de la pierna izquierda, acompañado de un perro a quien la tradición le atribuye el cuidado del peregrino cuando contrajo el mal que combatió.

Fue canonizado por la Iglesia católica a mediados de 1500. Desde entonces es protector de los peregrinos, enfermos, perros, cirujanos y de los falsamente acusados. Su obra es conmemorada el 16 de agosto -día de su muerte-, en medio de las celebraciones de la Virgen de la Asunción de y los santos Domingo y Jacinto. Sus colores son el verde y el ocre.

El párroco Daniel Orantes Trujillo reconoció el esfuerzo que efectúa este barrio cosmopolita para preservar la tradición, una tradición de la que también participan perros, iguanas, hámsteres y otros animales, quienes acompañados de sus amos acudieron un día antes a la iglesia para la misma anual de mascotas; y en la que todas y todos con algo le entran por igual, desde la papelería más famosa del rumbo hasta el alto funcionario avecindado.

El trabajo no pasó desapercibido. La vicecoordinadora de la bancada del partido Movimiento Ciudadano (MC) en la Cámara de Diputados, la chiapaneca María Elena Orantes López, anunció que elaborará un punto de acuerdo para exhortar a la Secretaría de Cultura federal a nombrar la festividad como Patrimonio Cultural e Intangible de la nación.

La explanada ahora luce limpia. La cacha es copada por deportistas. Los colectivos van y vienen sin parar. La fiesta en honor a San Roque terminó, mas no la tradición.