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México apenas da refugio a extranjeros

POR RUBÉN ZÚÑIGA

Al presentar el informe sobre solicitantes de refugiados, el director del Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova”, Diego Lorente, informó que apenas 30 por ciento de los solicitantes logran ese estatus y el resto son rechazados por el Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).

“El año pasado tuvimos ocho mil 781 solicitudes de refugio en todo el país, de las cuales más del 30 por ciento se tramitaron en Tapachula; en este año y a la marcha que vamos, llegaremos a las 13 mil, 14 mil, porque de enero a marzo hubo más de tres mil solicitudes, la gran mayoría personas de Honduras, El Salvador, pero estamos viendo un incremento de solicitudes de personas del ‘Cuerno de África’, de Somalia, Etiopia, Eritrea y también de Cuba”, explicó.

Manifestó que de los más de ocho mil solicitudes, México solo otorgó refugio al 30 por ciento, además, lo que preocupa es la cifra tan baja de solicitudes, porque el incremento ha sido muy fuerte.

“No nos cuadra que nueve mil personas pidan refugio, cuando 190 mil han sido detenidas, de las cuales 152 mil son de Centroamérica, donde los niveles de violencias son altísimos, así que no cuadra las cifras”, expuso. En el caso de los menores de edad, dijo que la política de desprotección y falta de apoyo afecta a los menores de edad, niños, niñas y adolescentes, quienes representan el número más bajo de solicitudes, así como los colectivos del grupo población de la comunidad lésbico, gay, bisexual, Transexual, Transgénero e Intersexual (LGBTTI), además, la mayoría de los solicitantes de refugio al ser detenidos y traslados a “un centro de detención, no encuentran una clase de protección adecuado para pedir refugio.

Relató que las razones de salir y pedir refugio son vinculadas con la violencia que viven en sus países de origen, impunidad, corrupción y limpieza social.

Por último, el entrevistado manifestó que es necesaria una política de integración social y no tener una política de detención, de rechazo, de detención, sí que hace falta mucho para que México recupere su tradición en materia de refugio y asilo.