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Niños de primaria abusan sexualmente de su compañero

Por Lourdes Sánchez

CHIHUAHUA.- La madre de familia del menor de 6 años que sufrió ataque sexual presuntamente en el interior de uno de los salones de la escuela primaria federal Jaime Torres Bodet, exige justicia para su pequeño y la cobertura de los gastos médicos que se han generado, se siente lastimada e impotente por lo que su pequeño ha sufrido, quien debe estar usando pañal debido al descontrol del esfínter por el daño causado.

La señora “Ema” de 35 años de edad dio a conocer que su niño dejó de controlar su esfínter y se ensuciaba en su calzón, por lo que pensó que estaba enfermo del estómago y al ser ella trabajadora de maquiladora decidió enviar a su hija de 16 años a la escuela del niño para platicar con la maestra Silvia y recibir ayuda.

Maestra y hermana comenzaron a platicar. La profesora le indicó que el niño es muy educado porque pide permiso para ir al baño y para todo, pero luego notó que dejó de escribir; le prometió a la hermana del menor que lo platicaría con los directivos para canalizarlo con un psicólogo y saber qué sucedía.

Al paso de tres días la madre acudió a Juárez a recoger una ayuda social, luego llegó a la casa de su expareja, le platicó y convinieron que el sábado 27 de mayo lo llevarían al médico pensando que tenía parásitos.

Ese día su niño se levantó temprano al baño y ella fue detrás de él para ayudarlo pues no se estaba limpiando bien. Lo observó parado haciendo pipí y al voltear al piso vio excremento.

“El niño no siente”, le dice la madre a su expareja.  Lo tomó, lo bañó y lo llevaron con el médico. Ya en el consultorio, una doctora les indicó que lo revisaría primero para definir cuál era su mal.

“La doctora hace un gesto de dolor y me dice que el niño fue abusado, que si no sé quien hizo esa atrocidad con el niño”, dijo Ema tras explicarle que había llegado de entrada por salida. También le indicó que el menor vive con ella y su mamá (abuela) por lo que la doctora le sugirió que regresara y buscara al culpable.

Ema dijo que su expareja se molestó a tal grado que comenzó a reclamarle, al ver dicha acción el niño comenzó a gritar que la escuela no le gustaba, ella lo abrazó y le preguntó qué estaba pasando. El menor reveló que “unos niños malcriados y groseros le pegaron, lo tiraron al piso y lo agarraron mientras que otro le bajó su ropa”.

“Le hemos preguntado que con qué lo dañó y él sólo nos contesta que no sabe que le dolió mucho”, señaló la mamá.

De igual manera le preguntó qué había hecho él respondió que nada, sólo se quedó sentado mientras que sus agresores se salieron del salón que estaba sin su maestra pues “ella viajó a Chihuahua porque su mamá estaba mal”.

Su pequeño no recuerda qué día fue. Aceptó que nadie se dio cuenta pues los demás niños de su salón estaban afuera y cuando él quiso salir los tres menores cometieron el daño.

A su regreso a Camargo se lo platicó a su mamá. Le llamaron a una patrulla y lo llevaron a un médico legista quien le dijo lo mismo. A ambos los pasaron con un psicólogo y a través de dibujos el niño presentó a su agresor: dibujó a un niño más grande que él con una piedra en la mano.

Posteriormente el niño declaró ante un agente del Ministerio público y le dijo lo mismo que a todos. Las autoridades les informaron que el daño es irreparable.

“Yo solicito que me ayuden con los gastos, vienen atenciones de doctores, yo ya no estoy trabajando porque estoy al cien con él”, explicó la mamá del menor.

“Es terrible pasar por esto, yo la verdad ya estoy seca, ya no puedo llorar, ya no sé qué decir, ya estoy demasiado agotada con todo esto, pero hay que salir adelante”, indicó.

El psicólogo le dijo que el niño es muy fuerte y es inocente, no sabe lo que está pasando que ya no quiere usar pañal y nunca dejó de ir a la escuela. El agente que lleva el caso pidió nombre de los agresores a la maestra, pero en la escuela no quisieron dar informes al respecto.